Crisis en el sector cítrico

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Un informe elaborado por la UNDAV, revela que en el primer trimestre, la exportación de productos del sector cítrico disminuyó casi 25% respecto a los niveles de 2015.

El sector cítrico (limones, pomelos, naranjas y mandarinas) es una actividad altamente productiva en nuestro país. Esta economía regional, emplea a más de 100.000 trabajadores (entre directos e indirectos) e involucra a un total de diez provincias argentinas. En los últimos años, el sector se mostraba golpeado por la caída en la rentabilidad de productores primarios y una tendencia a la concentración productiva. Si bien se prometieron soluciones rápidas para el sector, la importante devaluación de 2015 no hizo más que incrementar los márgenes entre productores primarios y exportadores, pero no solucionó el problema de fondo de la falta de competitividad por inflación de costos, deficientes condiciones de infraestructura y un esquema de competencia muy concentrado en los últimos eslabones de la cadena. En el marco de estas complejidades, la situación de la economía regional de frutas cítricas mostró un retroceso en todas sus dimensiones en 2016, que se profundizó en lo que va del corriente año. En este contexto, los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda realizaron un análisis exhaustivo sobre las características de esta economía regional, la descripción pormenorizada de la cadena de valor y el análisis de los principales números de la situación actual.

Para empezar, siguiendo el informe de los economistas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), la producción interna del sector citrícola estuvo influenciada por la evolución de la economía nacional. En la cosecha 2016/2017, el cultivo de frutas cítricas ha disminuido en comparación a la cosecha 2015/2016 como consecuencia de la reducción de los mercados externos (exportaciones) e interno (a partir de la caída en el nivel de actividad doméstica). En este punto, las caídas de la producción local son fueron diferentes para los distintos tipos de cítricos. La producción de limones, por un lado, que tiene como destino principalmente a los mercados externos disminuyó ligeramente con respecto a la cosecha de año precedente (-2,1%). En cambio, la producción de mandarinas y naranjas, que tiene como principal destino el mercado doméstico, bajó respectivamente para cada cítrico 20% y 28,8%. La mala performance citrícola estuvo además influenciada por las inclemencias climáticas que se presentaron en las áreas productoras y que intensificaron los efectos de la depresión en la actividad económica local. Dentro de los destinos que explicaron la baja de la producción nacional de naranjas y mandarinas el consumo doméstico fue el factor que más influyó. En efecto, con respecto a la producción de naranjas se produjo una caída interanual de 150 mil toneladas, de las cuales 124 mil menos se destinaron al consumo en fresco local, 25 mil menos para su procesamiento y 5 mil menos para exportar. Por tanto, los integrantes del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV destacaron que “la evolución de la cosecha cítricos, en la proyección para el consolidado de la temporada 2016/17, se estima que será exigua en términos históricos, con una caída promedio agregada cercana al 12% anual.

                          Fuente: USDA

Por otro lado, en relación al consumo, los investigadores de la Universidad Nacional de Avellaneda marcaron que “se registraron caídas significativas, a pesar de que varias de estas frutas son sustitutas entre sí”. Para el año 2015, el consumo en toneladas para el total de la población de limones fue de 70.307 toneladas de fruta fresca, mientras que en el 2016 el consumo se ubicó en 62.500 toneladas aproximadamente, explicando una caída del 11% estimado en tan solo un año. Esta caída se puede explicar por dos factores. En primer lugar, un incremento de precios por kilo, que se reflejó en una disminución en las cantidades consumidas, y en segundo lugar, un cambio de hábito de consumo hacia otros productos que cumplen similar función, debido a un incremento en los precios (ejemplo concreto es el cambio de hábito de consumo de condimentar una ensalada con limón fresco a realizarlo con limón envasado o vinagres que suelen tener un precio por cantidad más bajo).
Las naranjas siendo el cítrico más consumido y una de las frutas con mayor ponderación en la mesa de los argentinos, pasaron de consumirse 535.694 toneladas en 2015 a 510.000 toneladas en 2016 aproximadamente, lo que significó una reducción del 5%. Se puede inferir válidamente que el retroceso en el consumo de naranjas frescas se compensó con jugos concentrados o jugos en polvos como forma de sustituir dicho consumo. Las mandarinas por su parte, se consumían 248.384 toneladas anuales en el país en el 2015, y pasaron a consumirse 245.000 toneladas en 2016, explicando una caída del 1%. La baja en el consumo de naranjas pudo haber ocasionado un cambio de consumo hacia las mandarinas, lo que atenuó la caída en el consumo de las mismas. El siguiente gráfico, expuesto en la infografía publicada por el Observatorio UNDAV, ilustra lo comentado.

            Fuente: Datos Estimados en Base a Datos de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios, La                       Dirección Nacional de Estudios de Mercados, SENASA y FEDERCITRUS

Por el lado del comercio, los economistas del Observatorio de Políticas Públicas señalaron que “la oportunidad que se había abierto con la posibilidad de la entrada de los limones argentinos al mercado estadounidense, fue puesta en suspenso en el mes de enero cuando la administración Trump decide suspender la importación de limones, por lo que la buena noticia no termina de producirse y queda en suspenso”. A pesar de este buen desempeño de las ventas al exterior hasta el año 2015 aparece un manto de duda cuando se observa que en el trimestre enero-marzo de 2017 la cantidad exportada de limones cayó un 24,6% acumulada, con respecto a igual período del año 2015, lo cual representa una merma del 35,6% en dólares. Si bien la comparación respecto de igual período de años pasados es homogénea, como en los primeros meses de cada año la exportación es menor en valores nominales por factores estacionales, restará observar cómo evolucionan las ventas en los próximos meses para proyectar si se mantendrá la tendencia alcista en las exportaciones de cítricos y en especial de limones o si los problemas volverán a aparecer.

                             Fuente: elaboración propia en función a datos de Aduana

En cuanto a los productos cítricos de mayor elaboración, tenemos al jugo de limón, como el principal producto de exportación, alcanzando casi los USD 200 millones de ventas externas en 2016. Sin embargo, con respecto a 2015, el crecimiento fue de tan sólo el 1%, cuando entre 2015 y 2014, este mismo crecimiento había sido del 52%, lo cual refleja lo errático que hasta el momento ha sido la política de apertura comercial que, si bien ha repercutido positivamente en el comercio exterior de algunas producciones primarias, no ha sido de la misma forma con los eslabones secundarios de las cadenas productivas asociados a estos sectores.
Por el lado de la importación, notamos que la apertura importadora ha implicado que la compra de cítricos al exterior muestre un crecimiento exponencial en 2016 con respecto a 2015, cuando se importaron 3.167 toneladas. Más aún, Cuando se consolidan los dos últimos años, (más de un 680% en 2016 y un 4,1% en lo que va de 2017), el incremento acumulado de compras de productos primarios al exterior supera el 700%.

                                 Fuente: elaboración propia en función a datos de Aduana

Con todo lo anterior, del estudio de los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas sobre la crisis en el sector de frutas cítricas en nuestro país.

.Las exportaciones, disminuyeron casi un 25% respecto del pico del año 2015, y después de un 2016 de desempeño magro.
.Por el lado de las compras al exterior, se destaca un preocupante crecimiento superior al 700% acumulado en los últimos dos años.
.La producción del sector no logra repuntar, y después de la caída del 10% en el año 2016, se proyecta una nueva merma, cercana al 2%, para el corriente 2017.
.En cuanto a la actividad industrial y el empleo, el año pasado se verificó una retracción del orden del 20%.
.En resumen, los márgenes del sector no mostraron mejoras, y el sector citrícola mantiene un diferencial (entre productor y precio de góndola) de aproximadamente el doble que el resto de los productos primarios.

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