Crisis textil: la cantidad de empresas importadoras aumentó más de un 40% en 2016

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Según un informe del Observatorio de Políticas Publicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), el sector textil argentino se encuentra en una compleja situación. Las causas se encuentran en los cambios que sufrió la economía en el año 2016.

La industria se enfrenta a un acelerado ritmo de deterioro, después de años de crecimiento de la producción y las ventas en la última década. La tormenta perfecta actual tiene que ver, entre otros factores con:

• Una flexibilización en los requerimientos y procedimientos para importar mercadería barata, que en su mayoría proviene de China;
• El aumento asfixiante de los costos (principalmente de los servicios públicos), que derivó en incrementos de precios de segunda ronda.
• El fuerte retroceso del consumo, que achicó el mercado interno, afectando puestos de trabajo.
• El anclaje de un tipo de cambio que con el avance del proceso inflacionario fue perdiendo competitividad para las empresas exportadoras.

La industria textil se erigió como una de las ganadoras del anterior modelo económico. A pesar de la volatilidad intrínseca en la competitividad y las importaciones, se observó a lo largo del período un proceso instalación de nuevas firmas, de reinversión de utilidades en la cadena de valor, capacitación de mano de obra y formación de stocks. Se trata de un sector con historia en la economía local, que siempre fue perjudicado por los modelos económicos liberales-aperturistas. En cambio, los gobiernos de corte industrialista, encontraron en el sector una pieza clave del desarrollo socioeconómico del país, principalmente por la capacidad del sector de generar puestos de trabajo en estratos sociales con niveles elevados de desocupación estructural y pobreza crónica. Se calcula que el sector textil representa alrededor del 10% del empleo de toda la industria, y genera cerca de 420.000 puestos de trabajo directo, en su mayoría mujeres. Además, si bien hay grandes jugadores en el rubro, se trata de un sector con fuerte componente pyme, las cuales se encuentran distribuidas en localidades a lo largo y ancho de todo el país.

El rol del Estado en estos días se está rediscutiendo. Representantes del sector textil advirtieron que, a comienzo de 2016, las autoridades permitieron que entraran todas la DJAI que estaban pendientes de la gestión anterior. El sistema de DJAI Declaración Jurada Anticipada de Importación se trató de una herramienta utilizada para administrar el comercio exterior, de acuerdo a la situación macroeconómica en general, que para autorizar una importación tiene en cuenta la existencia de una crisis internacional, la escasez de divisas, una caída de la demanda interna y externa, etc. La intención es proteger a la industria de la competencia externa desleal o de situaciones que ameritan avalanchas importadoras para colocar excedente de producción. Por supuesto se trata de un sistema que puede presentar deficiencias, pero si la intención es cuidar la industria local lo que se debe hacer es perfeccionarlo.

Según el informe de los economistas de la UNDAV, esta apertura indiscriminada de las importaciones textiles esta desencadenando una crisis de sustentabilidad sectorial que pone en riesgo la continuidad de la producción y el empleo en diversos polos textiles del país. En el caso de Lujan, donde radica el Parque Industrial de Villa Flandria, uno de los centros de producción Pyme textil más importante del país el Consejo Deliberante de localidad declaro días atrás la emergencia del sector. El Gobierno de Chaco, estaría evaluando elevar a la Cámara de Diputados de la provincia un proyecto de ley que busca declarar la emergencia laboral de la industria algodonera, textil, indumentaria y confecciones por el término de 180 días.

Para echar un poco de luz sobre la dinámica más cuantitativa del sector, vamos a poner en relieve algunas de las principales variables para comprender el desempeño de la producción textil. En 2016 la pérdida en la participación de la industria local sobre las ventas internas, derivó en una merma en la utilización de la capacidad instalada (48,9% en diciembre de 2016, según INDEC) y fuerte caída en los niveles de empleo del sector.

                                 Utilización de la capacidad instalada en la industria textil
(en porcentaje)

                                           Fuente: producción propia en base a Indec.

Como puede observarse en el Gráfico de “Uso de la Capacidad Instalada – Textiles”, la mayor utilización registrada para la serie analizada (enero 2012 a enero 2017), fue del 84% en septiembre 2013. Si analizamos el promedio de los años de 2012 en adelante, el año con menor utilización de la capacidad instalada fue 2016 con 68% en promedio.
Las ventas en pesos del sector indumentaria, calzado y marroquinería tuvieron un crecimiento significativamente bajo (16% anual) de $6.125 millones de pesos a $7.112 millones, es decir 25 puntos porcentuales por debajo de la inflación para 2016 de 41%. Por su parte, la ropa y accesorios deportivos crecieron de $846 millones de pesos a $1.142 millones de pesos (35% anual), quedando debajo de la inflación en 6 puntos porcentuales.

                               Ventas en el mercado interno (diciembre 2015 vs diciembre 2016)
(en millones de $ corrientes)

                                              Fuente: producción propia en base a datos de Indec.

En base al informe de la UNDAV, en términos de producción las tendencias son preocupantes. Los datos oficiales divulgados por el INDEC indican que la producción en el sector textil ya lleva 7 meses de retrocesos consecutivos con caídas mensuales promedio que superan el 15% (interanual).

                                               Producción local (enero 2016 vs diciembre 2017)
(en porcentaje)

                                   Fuente: producción propia en base a datos de Indec.

La retracción de la actividad textil se encuentra explicada por una caída en la producción de tejidos (-12% en promedio durante los últimos 7 meses) y por la baja en la producción de hilados de algodón (-25% en promedio durante los últimos 7 meses).
Con las salvedades correspondientes sobre la representatividad de las estadísticas del Indec, los datos publicados igualmente refieren que en los últimos meses la caída en la actividad fue particularmente pronunciada.

                                Estimador mensual industrial (2002 y evolución trimestral en 2016)
                                                                                 (en porcentaje)                                              Fuente: producción propia en base a datos de Indec

Considerando la variación trimestral del Estimador Mensual Industrial (EMI) en los meses de octubre, noviembre y diciembre del 2016 se produjo la mayor baja en el nivel de actividad textil de los últimos años. Para encontrar una caída más intensa habría que remontar la serie del EMI al 2002, año durante el cual la actividad textil cayó cerca del 38% en el segundo cuatrimestre, interanual.

 Importaciones de manufacturas textiles (2010 – 2017)
                                                  (en dólares y en kilos, a precio promedio)                                          Fuente: producción propia en base a datos de Aduana

En el anterior cuadro, se puede notar la avalancha importadora acontecida en prendas y complementos de vestir a partir de la nueva administración iniciada el 10 de diciembre del 2015.
Con todo lo enunciado, a continuación, se presentan a modo de resumen los principales resultados empíricos encontrados por los economistas de la Universidad Nacional de Avellaneda a partir del análisis exhaustivo sobre la industria textil en argentina:
• En 2016 se dio un cambio en el régimen comercial, que afectó en general a la industria local, y en particular al sector textil, en sus diferentes eslabones de la cadena de producción.
• A este contexto, se sumó un año de retracción de la actividad económica, con caída en el poder adquisitivo. En bienes de alta sustitución por calidad o posibilidad de retraso en el consumo, la recesión golpeó aún más.
• En números, la cantidad de empresas importadoras aumentó un 42%, y sus compras al exterior aumentaron un 30% en dólares. En cambio, la cantidad de empresas locales que venden productos en el exterior, bajó un 16%.
• Por tanto, a nivel interno, se registró en el último trimestre del año pasado la mayor merma en la producción desde el año 2002, del orden del 27,3% interanual.
• A esto, se suma una baja en el consumo interno de hasta 25 puntos porcentuales en términos reales, ya que los valores comerciados crecieron por debajo de la inflación.
• Por último, el impacto de este desplome sobre el empleo, implicó que se contabiliza la destrucción de más de 4.000 puestos de trabajo directos, en los primeros tres trimestres de 2016.

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