Más problemas para el cocinero: el Jefe de Gabinete trabajó para la Dictadura

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Esta semana se hizo público que el Jefe de Gabinete, Ariel López, se desempeñó como Jefe de Prensa del municipio de Berazategui bajo la dirección de la última Dictadura. Además de las críticas éticas y morales que genera la noticia, el hecho viola una ordenanza municipal, que prohíbe a quienes trabajaron para la Dictadura, desempeñarse en la función pública en Quilmes.

“Ariel López dice que su incorporación a la dictadura se dio en el contexto de una ‘transición a la democracia’. No es cierto. Esa transición se dio después de la guerra de Malvinas, en 1982, y no en la temprana sucesión de Jorge Videla”, destaca el fragmento del libro “Leña: La historia ‘Negra’ de Berazategui” (1995) del periodista Alberto Moya, que fue reproducido por el portal local, Con los pies en el barrio, en una nota.

Días atrás, el intendente de Quilmes dijo saber el rol que ocupó López durante la intervención de Berazategui y dijo que se trata de “un gran tipo” que conoce hace más de veinte años.

“Lo conozco hace más de veinte años, es un tipo al que valoro mucho, es un gran tipo, yo creo que hay mucha gente que ha trabajado en esa época, posiblemente puede haber gente que crea que desde lo ético, lo moral, no debería ser, pero yo le propongo a la gente que lo conozca”, dijo Molina en diálogo radial con el programa El Termómetro.

La polémica situación de López suma un nuevo problema para el Gabinete del cocinero, quien ya había padecido las renuncias del Secretario de Seguridad y el de Gobierno, los radicales Federico Peña, Fernando Pérez, respectivamente. Aunque este último terminó por continuar en el cargo.

Un hecho curioso es que la llegada de López al Gabinete de Molina, en diciembre pasado, había sido tomada como una victoria más de Cambiemos sobre el peronismo sureño. López fue Secretario de Cultura durante la intendencia de Juan José Mussi, en Berazategui. El padre del actual intendente distrital lo llevó más tarde a la Secretaría de Ambiente de la Nación.

Cuando trascendió que López se iba a trabajar a Quilmes, Mussi acusó a Molina de “no tener códigos” y no disimuló el dolor que le provocó la decisión de su exaliado: “Me siento defraudado y ha dejado de ser mi amigo”, dijo en su momento. Al final, la tortilla se le dio vuelta y terminó por ser un problema más para el cocinero.

Finalmente hoy, tras la polémica, Lopez presentó su renuncia ampliando la crisis de gestión que se vive en el municipio cervecero a sólo dos meses de la llegada de Molina al poder.

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