Sergio Massa no parece encontrar buenas noticias. Tras la fuga de varios intendentes y diputados de la filas del Frente Renovador, los radicales massistas que terminan cerrando alianzas con el PRO en distintas provincias, y Mauricio Macri que le cierra las puertas a una convergencia en un frente opositor anti K, ahora suma la disputa entre quienes todavía lo siguen.

En una recorrida planificada el martes pasado por el centro de Moreno, el precandidato presidencial, junto a su precandidato a la gobernación bonaerense, el empresario Francisco De Narváez y a uno de los jefes de campaña del tigrense, Felipe Solá, paseaban bajo la lluvia, mientras entraban a los comercios para saludar a sus dueños, posar para las fotos y dar nota a los medios locales. Entonces ocurrió el papelón.

La discusión entre Damián Contreras y Aníbal Asseff, que se disputaban un lugar al lado de Massa, empezó a subir de tono y no pocos temieron que termine a las trompadas, mientras el líder del FR prometía “terminar con la inseguridad, la plaga de los jueces sacapresos, la pobreza y los enfrentamientos entre argentinos”.

Massa terminó dividiendo por cuadras su caminata de campaña con cada uno de ellos para que no termine todo en un escándalo público. La disputa se reavivó cuando Massa emprendió camino al humilde barrio Santa Brígida, en una recorrida prevista por Contreras a la que Asseff, que pretendió sin suerte tener la prioridad en el recorrido céntrico, no se sumó.

Mientras los jefes de prensa de Massa y “el Colorado” enviaban fotos y declaraciones de los dos candidatos a los medios nacionales, los periodistas locales daban cuenta de la dura pelea de los aspirantes en el pago chico, aunque Moreno se encuentra entre los distritos del conurbano más populosos. Igual, Asseff y Contreras sonríen junto a Massa desde los carteles de campaña. Claro que por separado.