Doce días pasaron, tan sólo, desde el acto multitudinario en el que Sergio Massa confirmó su candidatura a la Presidencia de la Nación. En ese brevísimo lapso de tiempo se volvió a modificar el tablero interno del Frente Renovador, que ya venía sufriendo convulsiones políticas con fugas, salidas y pases de intendentes y dirigentes provinciales propios, a otros espacios políticos.

El acto en el Estadio de Vélez Sarsfield, realizado el 1 de mayo, tenía, de hecho, la pretensión, entre otras cosas, de frenar esa hemorragia política que comenzaba a no tener control desde adentro.

Pero los intentos de contención quedaron desbordados por la propia realidad de la coyuntura política que experimenta hoy el espacio conducido políticamente por Sergio Massa.

Es que, tras las elecciones legislativas de 2013, en las que venció al Frente para la Victoria en Provincia de Buenos Aires con la fuerza de los votos de la primera sección electoral (zona norte del conurbano bonaerense), el Frente Renovador apostó a consolidarse en esos distritos, y a colonizar los municipios de la tercera sección (oeste y sur del conurbano bonaerense), donde el kirchnerismo se ha hecho tradicionalmente fuerte.

Lo que pasó estos últimos doce días marca la velocidad del contexto electoral: El frente conducido por Sergio Massa no sólo perdió al único referente de peso que tenía asegurado en la tercera sección electoral, Darío Giustozzi, sino que además tuvo que ocuparse de no perder lo conseguido en los distritos que conforman la primera sección.

Y es que tres de sus hombres fuertes de la primera sección, Jesús Cariglino de Malvinas Argentinas, Luis Acuña de Hurlingham y Humberto Zúccaro de Pilar, incluso antes del acto en Vélez, presionaban al presidenciable para que declinara su candidatura y compitiese por la gobernación provincial. Esos mismos tres intendentes ponían como condición su pase al PRO, de Mauricio Macri.

"Es hora de que Massa piense en la provincia de Buenos Aires", lanzaba hace días el alcalde de Malvinas Argentinas, antes de confirmar su salida.

Y así lo hizo Jesús Cariglino, quien dió el portazo y dejó al espacio sin una pieza importante de la construcción territorial de uno de los distritos donde el massismo se había hecho fuerte en 2013.

Otro de los que había amenazado con alejarse del Frente Renovador es Luis Acuña, actual Intendente de Hurlingham, y muy cercano a Cariglino. De hecho la salida de Cariglino hacía sospechar la posibilidad que Acuña se fuera con él, del espacio político de Sergio Massa. Y hasta días antes del acto en Vélez, el propio Massa visitó Malvinas Argentinas para contener a los dos jefes comunales y a Humberto Zúccaro.

La realidad es que Luis Acuña no convoca simpatías dentro del macrismo, como tampoco lo hizo dentro del Frente Renovador, y eso tiene que ver con el grado de exposición mediática que sus escándalos, acusaciones por corrupción y lavado de activos tienen en la prensa nacional.

Si, hasta el año pasado Massa había, incluso, apostado por el ex concejal y vicepresidente de una de las empresas del Grupo Provincia, Rodrigo Álvarez, hijo de Juanjo Alvarez, para que le compitiera la intendencia a Acuña, en las primarias de agosto de este año.

Es que el actual alcalde de Hurlingham esta siendo investigado junto a su familia por la compra de nueve propiedades y automotores en el exterior a través de la empresa FASSIEM S.A. que sería una empresa "fantasma" creada para tal fin. Pero además investigaciones de la AFIP y la Policía Federal, por instrucción de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (ProCELAc), están realizando sondeos sobre más de 90 inmuebles que podrían, también, ser propiedad de la familia Acuña.

A pesar del prontuario público del jefe comunal, y a pesar que la línea manifiesta del Frente Renovador fue originalmente, al menos en el discurso, oponerse a las reelecciones indefinidas de los intendentes bonaerenses, Sergio Massa hizo todo lo que se encontró a su alcance para contener a Acuña en el espacio. Y, aparentemente, lo consiguió. El alcalde estaría por definir su postulación para renovar su mandato dentro del espacio político conducido por Sergio Massa.

y, ese esfuerzo para evitar su fuga, que quizá en otra coyuntura política no hubiera sucedido, da alguna señal del estado de situación que se vive en el Frente Renovador, hoy.