Jesús Cariglino sigue su doble juego. Primero tiene su competencia mano a mano con Nardini en su distrito para no perder en su pago chico. Pero como el hombre de Malvinas Argentinas no pierde de vista su aspiración provincial también mueve sus fichas en los territorios.

Por ello el malvinenses mandó a su delfín de Tres de Febrero, Francisco Soraci, que había competido en las populosas PASO del Frente Renovador, a cerrar con el postulante de Cambiemos, Diego Valenzuela.

El macrista quedó muy cerca del histórico intendente peronista Hugo Curto. El escrutinio definitivo lo dejó en el segundo lugar a dos puntos de distancia y desde entonces Valenzuela busca adhesiones y estructura que lo lleven a un triunfo que –de darse- podría cortar con la hegemonía de 24 años de gobierno de Hugo Omar Curto.

El hombre de Cariglino en agosto consiguió algo más de 5 mil votos, por lo que Valenzuela recibió a Soraci con los brazos abiertos. Es que la diferencia entre el macrista y el actual intendente fue de 3996 votos.

Al fundamentar su pase, Soraci explicó que hace "muchas elecciones" que trabaja para generar un cambio en Tres de Febrero y que al leer la propuesta de Valenzuela encontró “muchas coincidencias”.

“Este proyecto es de los vecinos y de puertas abiertas para todos. Nos unen las ganas de renovar el distrito, de tener un buen equipo que trabaje para el vecino y no para la política”, remarcó por su parte el candidato a la intendencia por Cambiemos, Diego Valenzuela.

Cariglino siempre coqueteó con el PRO. De hecho, el intendente de Malvinas Argentinas abandonó fugazmente al massismo cuando todos los cañones para ser candidato a gobernador por el Frente Renovador apuntaban únicamente al empresario colombiano Francisco De Narváez.

Sin lugar en la boleta provincial, el malvinense quiso desembarcar en el PRO y garantizarle la pata peronista a la estructura de la candidata provincial por Cambiemos, María Eugenia Vidal. No lo consiguió y un día antes al cierre de lista, regresó al massismo para refugiarse en Malvinas Argentinas.

Ahora apretado por el fuerte golpe que le dieron las urnas al caer frente al candidato local del kirchnerismo, Leonardo Nardini, no deja pasar la oportunidad de pasarle su factura a un viejo enemigo como Curto.

Además de castigar al dirigente metalúrgico, Cariglino espera tender los puentes para retomar el diálogo con el macrismo, lugar al que nunca le terminó de cerrar la puerta.