Las salidas de dirigentes en el Frente Renovador no fueron en vano. Como había adelantado Primereando, las fugas habían potenciado el poder de negociación de los que se quedaron y eso es lo que quedó en claro hoy en Hurlingham cuando, desde la cabeza del espacio, le llegó un mimo al intendente Luis Acuña.

Es que el distrito amaneció con la noticia de que Acuña no tendrá que enfrentarse en unas desgastantes PASO antes de ir por su oponente de peso. El alivio para el mandatario llegó cuando Juanjo Álvarez declinó su precandidatura y le allanó el camino al hombre fuerte del massismo.

Entonces el hijo de Juan José Álvarez, decidió que no es su momento y prefirió esperar otro turno para su candidatura por aquellas tierras.

Rodrigo Álvarez fue concejal entre 2009 y 2013 y todo indica que por ahora seguirá con la vicepresidencia de una de las empresas del Grupo Provincia.

En semanas de alta tensión política para el massismo, el tigrense decidió volver al corazón de su espacio y devolverle protagonismo a los intendentes con los que ganó la cruzada de 2013.

Ahora el principal problema de Acuña es el ascendente Juan Zabaleta, que le está descuartizando el gabinete con fugas de funcionarios a su espacio K.

Sin embargo, Acuña tiene mediciones que lo ubican a Massa primero en las encuestas locales, y confía en su poder de arrastre. El corte de boleta no es tan común en el distrito. Más atrás llega Scioli, y tercero cómodo viene Mauricio Macri, con el candidato de Rogelio Frigerio, Lucas Delfino, que también promete pelea.

Acuña, en todo caso, tiene un problema más personal, y es que la potencia de Massa no sea acompañada por los índices de aprobación de su gestión, que no son los mejores, sumado al desgaste típico de tantos años de fricción política.

Es allí donde puede superarlo Zabaleta, que aparece como un liderazgo fuerte y ofrece una “nueva” gestión, aunque paradójicamente su fuerza política compita con las ofertas de “cambio” a nivel nacional.