Honrarás a tu padre, reza el icónico título de no-ficción de Gay Talese basado en una historia real de los Bonanno, inspiradores años más tarde de otro gran éxito con marca de familia: Los Soprano. Con las diferencias del caso, otro drama familiar sin hampa de por medio pero con pesados mandatos familiares involucra a un padre possista y un hijo massista que se niega a obedecerlo: los Costa.

Ni la mediterránea Sicilia ni los bajofondos neoyoquinos son el escenario de este drama menos violento pero intenso de la política del Conurbano. La historia se centra en Escobar, tierra gobernada por el massista Sandro Guzmán y de donde son oriundos el senador provincial Roberto Costa y su hijo Leandro, concejal del Frente Renovador. Las fugas del bloque massista los distanciaron y amenaza con dejarlos en orillas opuestas en la pelea de octubre si el hijo resiste aún a obedecer a su padre.

La partida del sanisidrense Gustavo Posse detonó el cisma. Roberto Costa no dudó en abandonar el Frente Renovador y crear, junto a su colega de bancada Nidia Moirano en La Plata, el bloque possista Juntos por Buenos Aires. Sin embargo, su hijo Leandro no está dispuesto a seguirlo. Le restan aún dos años de mandato como concejal por el Frente Vecinal Todos por Escobar pero, por sobre todas las dudas, sabe que abandonar el espacio massista es suicidar—al menos hoy— sus sueños de ser intendente.

Los sondeos lo avalan. Mientras Analogías vaticina una peligrosa avanzada del kirchnerismo a nivel local con Ariel Sujarchuk, hombre de Alicia Kirchner, a la cabeza, el massismo no le pierde pisada: con apenas tres puntos por detrás, Guzmán cosecha un 24,6% de intención de voto. Sin embargo, cuando la consulta se centra en la proyección de los presidenciables en el distrito, ahí Sergio Massa se impone con holgura con casi 40 puntos.

En la intimidad, Costa hijo está confiado que puede superar al propio Guzmán con el 19,6% de piso que reúne su partido vecinal contra el techo de gestión que aqueja al intendente. Y un arrastre en la boleta massista haría el resto para retener el distrito. Pero sus planes chocan con la orden que bajó el tigrense de no agitar las aguas con PASOs implosivas en feudos propios. Massa bendijo a Guzmán para que renueve su cargo y Costa no tiene opción más que digerirlo: de seguir a su padre, podría terminar atado al nulo atractivo político que despierta el radicalismo local que apoya a Posse.

“Nunca voy a participar de un frente que sea antiperonista, y creo que eso hoy lo es”, disparó al confirmarse el alejamiento de Posse del FR y su alianza al sector Macri-Carrió. “Hoy defiendo al Frente Renovador y quiero que Sergio Massa sea presidente”, concluyó entonces.

No mucho después, su padre dio el portazo. Leandro Costa se mantiene expectante. Sabe que con sus 29 años tendrá chances en el futuro aunque no descarta que el tigrense se vuelque al final a su favor. Mientras trabaja en su proyecto Escobar distinto. Lejos, en lo político, de su padre.