“Hasta que no empiece la obra de la ruta 191 le tengo prohibida la entrada al gobernador”, aseguró el intendente de Salto, Oscar Brasca, apuntándole, de manera indirecta, a Alejandro Arlía.

Es que el Ministro de Infraestructura le había prometido que para diciembre del año pasado la ruta estaría en condiciones, pero las obras recién se iniciaron en marzo.

Arlía, prometió e incumplió la culminación de las obras de la ruta 191 para diciembre del año pasado.

La polémica entre Scioli, Arlía y Brasca data de mediados de 2014. Por entonces, el Jefe Comunal intimó vía carta documento al Gobernador a que solucione el estado de la ruta 191, entre Salto y Arrecifes. De inmediato, Scioli mandó al ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, a dar una solución.

Arlía se había comprometido a que, para diciembre, la ruta estaría en condiciones, lo cual apaciguó al Jefe Comunal.

La realidad desmintió al Ministro. Para diciembre, la ruta seguía en mal estado. La obra comenzó a fines de marzo de este año y aún no está concluida. Así es que el intendente subió la apuesta.

“La relación es perfecta, pero lo voy a invitar al distrito cuando termine la ruta 191 desde Salto a Arrecifes”, insistió.