La previa a la PASO de San Vicente ya estaba caliente e incluía cruces picantes entre ambos adversarios del FpV: el todavía intendente Daniel Di Sabatino y el retador camporista y jefe de la Anses sanvicentina, Diego “Chapu” Barralle.

Hubo aprietes a los medios locales de parte de la tropa del intendente, alguna que otra pelea entre militantes y acusaciones crueles.

“Lejos de hacerse cargo de lo que no han hecho en estos ocho años de gestión, han intentado durante las últimas semanas sembrar el miedo en nuestro pueblo y hacerme responsable a mí de lo que desde el municipio no han sabido resolver”, sentenció Barrale días antes de las PASO.

Pero una vez que Barralle ganó la interna con un holgado 65% de los votos, se suponía que las aguas se iban a calmar. Pero no sucedió: días atrás, San Vicente amaneció empapelada con afiches en los que PJ exhibe su apoyo a Sergio Massa y al candidato a gobernador Felipe Solá.

Así, Di Sabatino evidencia todo su despecho ante la derrota y de paso coquetea con jugar para el candidato massista de San Vicente, Roberto Vázquez, quien desde el sello de UNA sumó 32% en las PASO.

La jugada del actual intendente le hizo ganar el antipático mote de "traidor", entre los militantes del Frente para la Victoria de San Vicente. "Siempre lo supimos", afirmaron desde el entorno de "Chapu" Barralle, en referencia al posible salto de Di Sabatino al masssimo.

Intendente desde 2007, el pase desde el FpV al FR sería toda una rareza, a contrapelo de la actual tendencia garrochista. Además inauguraría un cambio de vereda en base a un cálculo más emocional que político. Se trataría de una nueva categoría: el garrochazo calentón y por despecho.

Como tercera fuerza en discordia, de cara a las generales, en San Vicente quedó Cambiemos, que obtuvo 19,8% en las PASO, y buscará la intendencia con el radical Mauricio Gómez.