Los intendentes que se animan a ir por la Gobernación están atravesados por un problema común y bastante delicado: corren el riesgo de perderlo todo. Como se sabe, solo uno de los aspirantes podrá ocupar el cargo provincial a partir de 2016. El resto deberá reagruparse, pero ya sin el poder de estar al frente de un municipio.

En este esquema Juan Patricio Mussi, precandidato del Frente Para la Victoria, viene a ser la excepción que confirma la regla.

A diferencia del resto de los competidores, el jefe comunal de Berazategui no tiene que perder tiempo en asegurar que su sucesor se instale en el electorado local. Mucho menos preocuparse por lo que podría ser una potencial traición de aquél que sea elegido para el puesto (cosa que suele pasar en la política).

Esto se debe a que mientras “Pato” recorre la provincia para posicionarse como precandidato del FpV, su progenitor prepara con tranquilidad la vuelta a la alcaldía.

A los 74 años, Juan José Mussi, se encamina a asumir lo que sería su quinto mandato. El diputado bonaerense es considerado el “padre de la Berazategui contemporánea”. No es para menos. Sentado o no en el sillón del distrito, conduce los destinos de los berazateguenses casi desde la vuelta de la democracia.

Es que en realidad, el promotor del joven político que fue congraciado con una de las últimas cadenas nacionales de la presidenta Cristina Kirchner -dato no menor-, no es otro que quien le dio los genes.

En el 2002, Mussi padre dejaba el cargo de Secretario de Estado que le había dado el entonces presidente Eduardo Duhalde, para encarar su tercer y cuarto mandatos al frente de "Bera". Y ponía a su joven hijo como primer concejal.

Cuando en 2010 el histórico Barón del Conurbano fue nuevamente llamado por Nación –en este caso para ocupar el cargo de Secretario de Ambiente- dejó a “Pato” como mandatario interino.

Mussi grande leyó que era un buen momento para catapultar a su pollo, y con el apellido le bastó al joven dirigente para ganar su primera elección en 2011. Mientras tanto, Juan José no se quedó de brazos cruzados, se metió al Congreso bonaerense como diputado para mantenerse cerca de la rosca.

Ahora, a diferencia del resto de los intendentes, la familia Mussi tiene más para ganar que para perder. Convencidos de que podrán retener Berazategui sin siquiera hacer una gran campaña, toda la atención está puesta en hacer crecer a Patricio puertas afuera del municipio.

La performance electoral de los Mussi en Berazategui parece casi imbatible. De hecho en 2011 Juan Patricio sacó el 67%, un número casi imposible.

Tan fuertes son, que en las elecciones del 2013 le ganaron ampliamente al Frente Renovador, que en ese momento fue el cuco que derrotó en varios de los distritos que conduce el FpV en la Tercera Sección.

Tampoco los rumores de corrupción y un fuerte escándalo en el pasado con los fondos del IOMA, la obra social de los estatales, hicieron que la familia pierda terreno electoral en los ya treinta años que llevan conduciendo la política del distrito.

Una gestión que cuenta con ese nivel de aprobación, se permite aventurarse a la gobernación de la provincia. Y, a diferencia de otros intendentes, ni siquiera parece una movida muy arriesgada.