Algunas realidades, cuando se impone la inercia de las relaciones políticas, prescinden de confirmaciones o desmentidas por parte de referentes o actores. Es lo que sucede actualmente en La Matanza. Su intendente, Fernando Espinoza, se encuentra embarcado en la campaña para disputar la gobernación de la Provincia, en las primarias de agosto dentro del Frente para la Victoria.

Pero, a pesar de que nadie ha salido a cuestionarlo o sugerirle un camino diferente, en su espacio político, desde distintas fuentes certificaron que prefieren al matancero en su distrito, antes que luchando por el sillón platense.

Y ello no responde simplemente a las intenciones de otro candidato. El problema es mas real: si Espinoza no tracciona los votos de La Matanza, hoy es prácticamente imposible que otro lo haga.

Sus intenciones e intereses tienen la racionalidad de un desafío personal y resulta hasta lógico el intento de Espinoza por hacerse con la gobernación provincial, siendo que gestiona políticamente un distrito que representa, con dos millones de habitantes, el 12 por ciento del total poblacional de la Provincia.

PRIMEREANDO se comunicó con el entorno del Intendente, desde donde, de hecho, desmintieron cualquier versión de abandono, y confirmaron la participación de Espinoza en el encuentro que el precandidato a Presidente de la Nación, Florencio Randazzo, mantuvo, ayer, con aspirantes del FpV a la gobernación de la Provincia.

Pero las decisiones, en política, no se toman individualmente, a menos que se esté dispuesto a asumir el costo de la unilateralidad.

Eso es lo que, ayer, comenzó a definirse en el Cónclave del PJ bonaerense, en la sede partidaria nacional, en el debate sobre el protagonismo del Frente para la Victoria en el proceso electoral de la provincia mas populosa del país.

Allí, autoridades partidarias, intendentes, legisladores y dirigentes territoriales discutieron, sin definir candidaturas, las coyunturas políticas locales y seccionales, así como también el papel que deberá jugar el FpV en el proceso electoral que se avecina, tanto en el escenario distrital como nacional.

Y es en esa ingeniería electoral en la que Espinoza resulta más útil en su distrito que peleando por el sillón de Dardo Rocha.

Es que la racionalidad política del peronismo provincial reclama la presencia de los jefes territoriales locales. Ellos son quienes guardan la llave para que cualquier candidato acceda a la base social del peronismo. Y Espinoza es quien, en el distrito mas poblado de la Provincia, le permite al Frente para la Victoria asegurar la elección que encamine, con mejores posibilidades, un triunfo provincial y nacional.

Hasta hoy, sin embargo, Espinoza se embarcó en su campaña pero ni los números, ni el ascendente en el elector provincial dieron un espaldarazo para repensar las intenciones del resto del peronismo.

Pese a sus intenciones y a que CFK le da el guiño a todos para competir, el matancero ve, de a poco el horizonte que se le aproxima: no puede abandonar La Matanza.

Además "los fierros" para sostener  una campaña provincial no parecen estar de su lado. Veremos si el tiempo le da la razón a quienes quieren garantizar el territorio o alguna maniobra electoral puede torcer un futuro que parece evidente.