“Si en Quilmes tiene que haber muertos, va a haber muertos. Las palabras de Pablo Moyano retumbaron en todo el país, en medio de la disputa entre el gremio camioneros y la comuna local. Era abril del 2014, y el intendente quilmeño Francisco “Barba” Gutiérrez anunció la municipalización de la recolección de residuos, lo que desató la protesta del gremio que conduce Hugo Moyano.

Luego de varios días de tensión, el jefe comunal impuso su iniciativa, lo que generó rumores de un “efecto contagio” en el conurbano, que preocupó, y mucho, a los Moyano. Pero con el tiempo la idea se fue desinflando, hasta la semana pasada, donde Avellaneda anunció su intención de dar ese paso. Esto movilizó a los camioneros, como en aquellas jornadas, pero esta vez con resultado diferente. Luego de una reunión entre las partes, la comuna decidió prorrogar por 120 días el contrato de la empresa prestadora del servicio, una paz transitoria que puede romperse en 2016.

Camioneros le hizo saber al intendente Jorge Ferraresi que no permitirá que los trabajadores o bien pasen a la órbita comunal o bien pierdan su empleo, de concretarse el traspaso. Para esto, realizaron una ruidosa protesta, con los camiones de la firma y un acto donde además del hijo de Moyano estuvo Marcelo Aparicio, secretario Gremial de camioneros y hombre encargado de liderar la mayoría de las movidas sindicales del sector.

Según Camioneros la comuna se comprometió “a mantener el contrato con Proactiva, por 120 días, garantizando el trabajo de 350 compañeros”. De esta manera, los empleados permanecerán bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, correspondiente al Sindicato de Choferes de Camiones.

En la comuna, toman la jornada como “una prueba piloto”. Sabían que la versión de la municipalización generaría la respuesta del gremio, lo que abriría la puerta a una larga pelea, que en plena campaña electoral no era el mejor plan. “Lo vemos el año que viene, después de ganar las elecciones”, afirmaron en el entorno del jefe comunal.

La idea de municipalizar el servicio de barrido y recolección recorre desde hace tiempo el conurbano, y se acrecentó desde que Moyano se distanció del gobierno nacional. Hasta ahora, lo concretaron dos comunas de la zona: Berazategui y Quilmes. En el segundo de los casos, que se dio en el 2014, hasta el momento se desarrolla con eficacia, más allá de la polémica inicial. Los funcionarios afirman que el ahorro por este cambio “supera el 25 por ciento”, pero admiten que un grupo de los empleados tuvo que resignar parte de su salario.