A casi 11 meses de ninguneo tanto en las decisiones políticas como en la gestión, los radicales empezaron a plantarse ante los intendentes del PRO, que incumplieron la promesa de gobernanza plural representada en la Alianza "Cambiemos".

En Quilmes, los boina blanca decidieron terminar con los desplantes del intendente PRO, Martiniano Molina y dieron el portazo.

La frutilla del postre que coronó meses de tensiones entre ambos partidos, fue el despido del subsecretario de Servicios Públicos, Victor Maruchi, alineado políticamente al radical Fernando Pérez, referente del radicalismo local.

Hoy fue el día de la ruptura, los tres concejales de la UCR decidieron armar su propio bloque en el Concejo Deliberante, y el bloque oficialista quedó compuesto por cuatro ediles:Juan Bernasconi, José Salustio, Rocío Escobar y Raquel Coldani.

Por su parte, Mariano Camaño, Raquel Vallejos, Cristina Álvarez y Susana Maderal que responde al Gen, conformaron una cuarta bancada.

Fuentes del gobierno municipal aseguraron que “Hubo un avance del PRO por los lugares que tiene el radicalismo” y añadieron “Estamos en rebelión, en armas ante esta situación. El PRO no está reconociendo todo el trabajo que los muchachos le vienen metiendo a la gestión desde el primer día. Esperamos que el intendente reconsidere esta situación arbitraria en contra de los radicales”.

Por su parte, el referente local Fernando Pérez, irá a plantear el conflicto político que se generó en el municipio que encabeza Martiniano, directamente a la gobernadora María Eugenia Vidal esperando respuesta a favor de la consolidación de la Alianza de gobierno "Cambiemos".

Sin embargo, todo indicaría que el PRO no tiene en sus planes compartir el poder y gobierno de la provincia de Buenos Aires con quienes fueron sus principales aliados electorales.