Tras confudir al Pozo de Quilmes, tristemente célebre centro clandestino de detención del distrito con un bache, ahora el intendente PRO faltó a su declaración como sitio de la Memoria. En su lugar mandó a su subsecretario de Derechos Humanos.

A menos de una semana de la masiva marcha contra el 2x1 de la Corte Suprema a genocidas, decisión enmarcada desde diversos sectores en un "clima de época" propiciado por el macrismo, Cambiemos sigue dando gestos que indican su desprecio por los Derechos Humanos.

En este caso fue el intendente PRO de Quilmes, Martiniano Molina, el que faltó al acto de consagración como sitio de la Memoria del Pozo de Quilmes, el mismo centro clandestino de detención de la última dictadura que el jefe comunal había confundido el año pasado con un bache.

El cocinero mandó en su lugar al subsecretario de Derechos Humanos del distrito, José Estevao, que ensayó en diálogo con el portal Letra P una suerte de explicación del faltazo de su jefe: “Martiniano siempre señala que estando yo está representado el municipio en esta materia”.

Emplazado en la sede de la Brigada de Investigaciones quilmeña, conocido durante la pasada dictadura militar como el Pozo de Quilmes, es el centro clandestino de detención que Molina confundió, en el inicio de su gestión, con un bache.

A fines de 2016, la Legislatura bonaerense aprobó la ley que cedía por 99 años a la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) el comodato del Pozo de Quilmes. Y, a su vez, constituía un consejo integrado por representantes de la CPM, por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, el Municipio y el Colectivo de Verdad Memoria y Justicia de Quilmes para desarrollar la gestión pertinente.