Martín Piqué

@MartinPique

Pehuajó es una localidad del interior bonaerense. Cabecera del partido del mismo nombre, está ubicada en el noroeste provincial, sobre la cuenca del río Salado. La intendencia está a cargo de Pablo Zurro, un dirigente con algunas particularidades. Lleva tres mandatos consecutivos al frente de la comuna (fue votado en 2007, en 2011 y en 2015). En su juventud militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y en la JP. En la elección de 2011, en simultáneo con la votación histórica que le dio la reelección a Cristina Fernández con el 54% de los votos, Zurro logró el margen más amplio que haya obtenido un intendente en Pehuajó: 69% de los votos. En 2015 el porcentaje se redujo pero el jefe comunal igual retuvo el municipio, con cierta holgura: ganó con 51,36%.

Quizá el rasgo diferencial de Zurro sea su convicción en defender al proyecto nacional y popular, como también a la figura de Cristina, en el marco de un territorio que –al menos desde las miradas lineales, estereotipadas- es visto como refractario a esas ideas. Claro que Zurro no es el único que sostiene esa convicción, esa mirada del país, del pasado y del futuro, en una zona con condiciones naturales para la producción agropecuaria.

Desde que se inició el gobierno de Mauricio Macri, la realidad económica y social de Pehuajó se fue deteriorando en un proceso progresivo y que se profundizó en el último tiempo. “Esto es una catástrofe”, diagnostica Zurro cuando se le pide una descripción de la actualidad de su pago chico. En un pueblo de 42000 habitantes, el municipio tuvo que ampliar la bolsa de trabajo municipal para ayudar mensualmente a 7000 personas (lo que equivale al 16,6% de la población local).

La cosecha de la soja no permea en bienestar hacia el distrito (“acá no hay derrame”, dice el intendente) porque genera poco empleo, mientras que comercios, frigoríficos, tambos y la actividad porcina atraviesan, cuenta Zurro, una crisis muy grave. En términos políticos, el intendente de Pehuajó considera que el candidato a gobernador bonaerense del peronismo y el kirchnerismo unidos debe ser “el que mejor mida”. “Y el referente del espacio que más mide es Kicillof”, subraya y en este punto no disimula su desacuerdo con otros intendentes.

“Yo pienso que en tanto y en cuanto trabajemos y militemos les podemos ganar. Tanto a Vidal como a Macri. Soy optimista. Militamos y les ganamos. Militamos y se van. Y no tienen que volver. Militamos y les ganamos”, arenga Zurro durante el diálogo con Primereando. Se lo escucha con convicción, con entusiasmo. En términos futboleros, el intendente de Pehuajó transmite ganas de salir ya a la cancha.

-Las inundaciones están afectando a buena parte de la provincia de Buenos Aires, al igual que a otras provincias. ¿Hay una situación hídrica complicada puntualmente en Pehuajó?

-Sí, a ver. No está tan complicado pero nosotros también tenemos que prevenir. Nosotros somos un municipio inundable, hemos pasado muchas inundaciones y, la verdad, nosotros al pueblo lo tenemos protegido porque hemos trabajado muy bien. Aparte, en el 2012 tuvimos la ayuda de Cristina Fernández de Kirchner, que nos dio 8 bombas de 4 millones de litros por hora: o sea que, en ese sentido, estamos bien. Lo que estamos muy mal es con las obras prometidas y no cumplidas por la señora gobernadora (por María Eugenia Vidal). La verdad, en la provincia de Buenos Aires tenemos un conflicto con La Pampa y con San Luis por el Río V y, la verdad, que la señora gobernadora hace tres años no estuvo a la altura de las circunstancias porque La Pampa cortó un terraplén e inundó a la provincia de Buenos Aires. Y a nosotros no nos defendió nadie. Y después, se cansó la señora gobernadora de decir que el kirchnerismo no había hecho nada en el río Salado, lo cual es mentira, porque habíamos hecho cuatro etapas. Ellos han hecho un poquito en el Río Salado Bajo, pero no han rebajado nada, no han hecho nada. Y después, tenemos que leer lo vergonzoso de Macri, quien le dice a todo el mundo que hay que acostumbrarse a convivir el agua. La verdad, cuando uno ve que Holanda le ganó al mar, y también ve los progresos que hay en otros lugares, en Israel o en tantos lugares, que se han hecho tantas obras en defensa de la gente, no puede entender que se diga algo así. Y, la verdad, (María Eugenia Vidal) es más de lo mismo. Lo del señor presidente y lo de la señora gobernadora suena feo.

 

 

-Aparte de las posibles catástrofes naturales, ¿cómo está la situación económica en Pehuajó y los distritos aledaños del interior bonaerense?

-La situación económica es una catástrofe. A ver, acá (por Pehuajó) es mentira lo de la soja (el supuesto efecto derrame que genera ese cultivo). La soja siempre fue mentira. Un sojero, qué se yo, Blanco Villegas por poner un apellido, los parientes de Macri, tienen 10 mil hectáreas y cinco empleados. Entonces no hay derrame. Eso es mentira. Yo acá en Pehuajó tenía una bolsa municipal de trabajo de 1200 o 1300 puestos en la época dorada de Cristina. Ahora a esa bolsa municipal la tenemos en 7000 puestos. En un pueblo de 42 mil habitantes. Creció muchísimo la necesidad. Porque se acabó aquel trabajo, que si bien era informal, era importante para el pueblo y que consistía, por ejemplo, en que una maestra le daba trabajo a una persona para que le cortara el pasto, para que le pintara la casa; lo mismo un policía. Aquel que podía, con su sueldo, darle empleo a otro para que tuviera un trabajo informal, aunque fuera. Todo eso se acabó. Y, además, en los últimos años han cerrado entre 70 u 80 negocios en Pehuajó. Cerró un frigorífico que le daba trabajo a 120 personas. Cierran comercios todos los días. Debe haber 70 u 80 negocios cerrados ya. Insisto: la soja no da trabajo. Trabajo dan los ‘chancheros’ (productores de carne porcina). Ahora, imagínese, cerraron 4000 pymes vinculadas a la actividad porcina en toda la provincia de Buenos Aires en 2018 y estos bestias (por Cambiemos) traen cerdos de Noruega. Nosotros, lo que tenemos que hacer, es potenciar a los pequeños, potenciar a los tamberos que dan trabajo en el campo y que son presas de La Serenísima, que es un monopolio. Volver a las pymes de cerdo, volver a las pymes, volver al ganado: que los productores de hasta 200 hectáreas tengan ganado, no sólo soja, porque la pelea en el mundo es por el agua y por el alimento, y nosotros tenemos agua y alimento. Pero en estas condiciones terribles del macrismo, que en lo único que ha pensado es en endeudarse con el FMI y en pagarles a los fondos buitre más de lo que correspondía, es todo muy difícil. Uno lo mira y no lo puede creer. Yo entiendo a los ‘engañados’: los engañados son aquellos que lo votaron pensando que el macrismo les iba a brindar un paraíso. Pero, obvio, no fue así. Además, entre Vidal y Macri, en tren de mentiras, hay un empate técnico. El tema son los ‘engañadores’, no los engañados. Con esos (por los ‘engañadores’) es con los que nos tenemos que meter nosotros. Con los ‘engañadores’. Con los Macri, con los Vidal. Ccon los que hundieron el país.

-¿A qué se debe, a su juicio, que Vidal esté sondeando, tanteando, desdoblar la elección de gobernador?

-A un acuerdo con el massismo que quiere conservar algunas comunas. Es un acuerdo político. Lo mismo que hicieron cuando votaron los presupuestos y el endeudamiento. Porque Vidal logró quebrar la voluntad de muchos votando el presupuesto con la Banelco. Hay que recordar que los dos primeros presupuestos del gobierno provincial (2016 y 2017) salieron con leyes que preveían fondos para municipios pero los otros dos presupuestos (2018 y 2019) salieron sin fondos para municipios. El cuarto salió sin esos fondos. A tal punto que, por ejemplo, para Pehuajó –y en esto no me pueden hacer callar- en el presupuesto 2019, ¿sabe cuánto es lo que está previsto como obra pública para nuestro municipio? Dos cuadras de pavimento.

-Parece una burla, ¿no?

-Una burla. Pero lo que pasa es que ellos (por Cambiemos) no me pueden callar. Primero, porque yo nunca co-goberné. Una cosa es la institucionalidad pero otra cosa son aquellos dirigentes de la oposición que co-gobernaron con el macrismo, que le votaron las leyes, que se sentaron en las bancas, que se sentaron con Laura Alonso (titular de la Oficina Anticorrupción) para juzgar compañeros. La verdad, es amplia la vuelta pero no hay que olvidar todo eso, porque el macrismo pudo hacer todo lo que hizo con la coparticipación de algunos, ya que no tenía mayoría en las cámaras (de la Legislatura).

-Hay una cuestión llamativa últimamente: algunos representantes del espacio nacional y popular dicen que a pesar de que la situación económica es una catástrofe, el macrismo tiene chances de ganar. Tanto a nivel nacional como provincial. ¿Usted qué piensa?

-Yo pienso que en tanto y en cuanto trabajemos y militemos le podemos ganar. Soy optimista. Con (Daniel) Scioli casi le ganamos. Y eso que no era Cristina, y que no era Néstor.

-Pero Cristina en el 2017 perdió con Esteban Bullrich.

-Cristina, en el 2017, perdió con un empate técnico una elección que era legislativa. No perdió una ejecutiva. Aparte, las elecciones legislativas son complicadas. Además, acuérdese que en el año 2017 todavía estaba el ‘colchón’ kirchnerista: la pobreza macrista no había llegado aún de modo tan fuerte a los engañados. Yo creo que no se puede plantear una unidad sin Cristina. Es una locura, una falacia, plantear una unidad sin Cristina. Cuando se habla de (Juan Manuel) Urtubey… Urtubey es más patricio que Macri. Tiene más target. No se puede plantear una unidad sin Cristina. Y, después, en relación a la estrategia electoral para la provincia de Buenos Aires, yo también soy intendente. Entonces, que los intendentes se junten y que hablen como intendentes. Yo voy a hablar como intendente también. A mí me dejás elegir despacio. Porque nosotros vivimos 12 años de anomalía kirchnerista, que fueron 12 años de esplendor en la Argentina. Bueno, y si pensamos candidatos a gobernador, a mí me gustan (Mario) Secco y (Jorge) Ferraresi. Sí, ya sé: no miden. ¿No miden? Entonces, que (el candidato a gobernador bonaerense) sea el que más mide del espacio. Y el referente del espacio que más mide es (Axel) Kicillof. En definitiva, el candidato a gobernador no tiene por qué ser un intendente… Ese es un caprichito también. Si sos intendente cuidá tu territorio, fijate lo que has hecho, si co-gobernaste… Fijate los acuerdos que tenés. El candidato tiene que ser el que más mida del espacio. El criterio debe ser ese y no el poder territorial de algunos intendentes que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Yo voy a opinar como pienso. Y cuando hablamos de la unidad, yo digo: unidad con contenido, unidad pensando en el futuro. Porque nosotros (los kirchneristas), la verdad, es que tuvimos pasado, tenemos presente y nos opusimos a morir, como corresponde, a las políticas de Vidal y Macri. Y además tenemos futuro: porque somos los únicos que podemos resolver, en un contexto diferente, la redistribución de la riqueza. Porque con el macrismo la pelea es por eso: por la redistribución de la riqueza. Ellos quieren que un tipo que es dueño de 30000 hectáreas de tierra, tenga más; nosotros, en cambio, queremos que un jubilado gane mejor. Es sólo un ejemplo. El debate es mucho más profundo.

-Ser un intendente con estas posiciones, en una comuna como Pehuajó, ¿implica para usted una situación de riesgo, como la posibilidad de perder el distrito en las elecciones municipales?

-Primero hay que ver si finalmente yo voy de candidato o no. Eso lo tiene que medir el espacio. En cualquier caso, uno tampoco puede estar todo el tiempo pensando en el poder que adquiere en términos individuales. Tiene que pensar en el colectivo. Yo no puedo bajar (las convicciones o sus definiciones), por más que esté en la Pampa Húmeda. En Pehuajó tenemos 453 mil hectáreas (de tierra cultivada), 3000 kilómetros de caminos rurales. Y yo no tengo por qué bajar la ideología: porque soy esto. Y si ‘esto’, en la Pampa Húmeda, en un lugar difícil, donde hay mucha gente que piensa diferente, le parece a la gente que no sirve, igual yo no bajo mi ideología. Yo no voy a bajar mi apoyo a Cristina. No tengo por qué. Porque tengo mis predilecciones. Soy ultra-kirchnerista, soy nacional y popular. ¿Gobierno en un lugar que no gusta eso? Bueno, la gente decide. Si le gusta más otra persona que es de derecha, que no va a poder abarcar lo que está probado, así son las opciones de la democracia. A mí no me gustó que gane Macri. Igual yo no creo que la gente se equivocó. Yo creo que a la gente se la engañó. Porque, la verdad, nunca vi un presidente más mentiroso que Macri. Además de holgazán. Yo no sé si soy un ejemplo, porque sentirse un ejemplo significaría ser ‘yoico’. Pero yo en once años me tomé diez días de vacaciones. Y Macri, en tres años, se tomó vacaciones 14 veces. Está bien, no me voy a comparar con el trabajo de un presidente pero es difícil ser ejemplo sin practicarlo. La verdad, cuando (Macri) dice “vengan todos al sur”, yo puedo ir al sur porque tengo un buen sueldo pero, ¿cómo dice esa barbaridad ostentosa? Un jubilado gana 9600 pesos. La verdad, con las cosas que dicen, y con el apoyo de los multimedios, ofenden. Más allá del daño que ya han hecho.

-¿Qué chances de ganar le ve al espacio nacional-popular, tanto a nivel nacional como también de enfrentar a Vidal, si es que hay adelantamiento de las elecciones bonaerenses?

-Todas. Todas las chances veo. Militamos y les ganamos. Militamos y se van. Y no tienen que volver. Militamos y les ganamos.

-Hace unos días en la dirigencia opositora se escucharon voces que advierten que, a pesar de la situación económica, Macri y Vidal podrían “ganar caminando". ¿Usted que opina?

 A mí me gusta transmitir entusiasmo a la militancia, a mí me gusta que la gente crea. La verdad,  no esta bien sacarle la expectativa a la gente. Yo no soy quién para decirle a tal que diga tal o cual cosa. Vamos a pasarlo a términos futbolísticos, así lo entiende todo el mundo: yo quiero salir de la cancha con la camiseta rota. Que me rompan el labio, tener una rodilla rota, porque me sacrifiqué y di todo por la gente. Y si me toca perder hay que ser conscientes de que también pierde la gente. No hay que salir con la camiseta intacta, como si se quisiera quedar bien con dios y el diablo. A mí, más allá de los dirigentes, me interesa la gente. Recordemos que cuando Cristina nos llamó a militar por Scioli la diferencia que había con Macri se redujo varios puntos. A mí me interesa la gente que va a una Plaza y no tiene sueldo. Me interesa más la gente que los dirigentes. Y yo me hago cargo de lo que digo. Yo creo que Cristina va a ganar, que nosotros vamos a ganar y que podemos ganar. Pero, ojo, con una posición cómoda no, con una postura cómoda no vamos a ganar. Hay que romperse la camiseta muchachos. Recordemos el último tramo de la campaña de Scioli. Estaban a 12 puntos (se refiere al macrismo) y al final perdimos por 2 puntos, por 1 punto. Cuando salió la gente a la calle, a militar, cuando salió la gente a contar cara a cara. Porque yo creo que Macri, aparte de todo, es un producto de los multimedios. Es producto de haberle comido la cabeza a una parte de la sociedad. El multimedios, la mayoría de los programas, la Justicia a favor, la Justicia trucha. Eso se dio en toda América Latina. Tuvimos la mala suerte de que se murió (Hugo) Chávez, que se murió Néstor, que Lula está preso. Nosotros tenemos que pensar que el pueblo argentino salió de la muerte de 30 mil jóvenes que era una generación espectacular. Recordemos que Argentina sobrevivió a Malvinas. Tenemos que pensar más profundo, porque si nosotros nos entregamos a la idea de que nos van a ganar, estamos mal… A mí no me preocupa mucho lo que digan los dirigentes, me preocupa que una persona de barrio, o una persona que está jubilada, vote a Macri.