La incertidumbre económica, la brusca caída del poder adquisitivo, los precios, el clima, la competencia brasileña y la ausencia de una adecuada promoción de la ciudad impactaron en la temporada marplatense.

Balnearios, restaurantes, hoteles, teatros y transporte funcionan a media máquina y se mantienen así aún durante los fines de semana, en los cuales se supone que la ciudad debería colmarse de visitantes.

El último domingo dejó como testimonio varias escenas inusuales: carpas vacías, sombrillas cerradas, taxis esperando en las paradas, lugares disponibles para estacionar o mozos con los brazos cruzados, a la espera de que llegaran los clientes.

"Las cosas no van bien y eso es imposible de disimular", aseguró a medios locales la secretaria general del sindicato de Gastronómicos, Mercedes Morro.

Según la dirigente, para tener dimensión de lo que ocurre basta con observar de qué manera funcionan algunos restaurantes a los que definió como el "barómetro" de la actividad. "Sus dueños me dicen que hacen apenas 1 o 2 turnos por noche, cuando el verano pasado podían hacer 3 o 4", comentó.

Morro mencionó otro dato que describe la situación dentro del rubro. Según reveló, durante esta temporada la escuela de capacitación de su gremio tuvo entre un 25 y un 30 por ciento menos de demanda que en el anterior para cubrir vacantes en locales gastronómicos de la ciudad. "Este es un panorama que nos preocupa porque con este enero, no me quiero ni imaginar lo que pasará en febrero", indicó.

Por otro lado el concesionario del balneario 24 de Punta Mogotes, Luis María García, explicó que en lo que va de enero la actividad es "muy baja" durante la semana y repunta cuando llegan "los fines de semana" pero con una demanda "bastante inferior a la que había el verano pasado".

Según García, en las playas los servicios gastronómicos tampoco están funcionando como durante los otros veranos. "Hay una caída en la actividad del 30 por ciento, lo que muestra que la gente cuida el bolsillo. Además en Punta Mogotes quedaron algunos locales vacíos, lo que es extraño en comparación con lo que ocurría durante otros veranos", indicó.

Para el empresario, en contra de lo que algunos sugieren, la mala situación no se relaciona con el nivel de precios que se ofrecen en Mar del Plata. "Al contrario, me consta que se ha hecho un gran esfuerzo por preservar las tarifas lo más cerca posible de los valores vigentes el año pasado, con aumentos del orden del 20 por ciento. Por eso hay que pensar en que el problema pasa por otro lado. Ahora lo que nos queda por delante es esperar a que enero mejore y aprovechar los feriados de Carnaval, porque después de eso, la temporada se termina", sostuvo.