Desde diferentes medios de prensa bonaerenses y de Mar del Plata se señala al ex intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, como un “monje negro” por articular con el secretario de gobierno Alejandro Vicente y el de Planeamiento Guillermo de Paz y estar atrás de la designación de Gustavo Schroeder, ambos de su extrema confianza.

Katz comenzó a tejer o acordar con Arroyo sobre el final de la campaña. Al radical lo seducía la posibilidad que el entonces concejal destruya a su eterno rival y ex intendente de la ciudad, Gustavo Pulti.

Katz y Pulti mantienen un enfrentamiento personal, ya que son enemigos acérrimos y declarados. En los últimos meses, gente de confianza del ex intendente radical comenzó a circular los lugares habituales de acuerdos políticos de Mar del Plata.

El mundillo de la política marplatense asegura que el regreso de Katz es inminente, ya que la ciudad “está huérfana de un líder político” y que Arroyo genera rechazo en la sociedad, por una gran crisis política que pone nerviosos a dirigentes y empresarios.

La ausencia de líderes preocupa a las altas esferas de poder en el segundo distrito con mayor cantidad de electores después de La Matanza. Con Arroyo en una crisis profunda y con Pulti desgastado, Sergio Massa no tiene ningún candidato fuerte. Vilma Baragiola quedó muy pegada a la gestión de Arroyo y su imagen cayó el año pasado tras un video que la vinculaba con un supuesto pedido de coimas.

En ese escenario, el arquitecto Katz arma con sigilo. Puertas adentro del radicalismo, les recuerda a sus correligionarios que él fue uno de los convencionales que en Gualeguaychú votó a favor de la alianza entre la UCR y el PRO.