Lejos de la dispersión que existe en otros espacios, como el Frente para la Victoria o el Frente Renovador, donde hay varios candidatos y aventuras electorales en danza, el PRO tiene una sola anotada formal: la precandidata a gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Porque si bien el Intendente de San Isidro, Gustavo Posse, se fue del massismo y confirmó que competiría en una PASO del PRO con Vidal, también amenaza con competir desde su propio sello: "Espacio Abierto".

Así, Vidal y Posse están en una especie de guerra fría, porque el intendente de San Isidro sabe que para darle impulso a su candidatura necesita del respaldo de Mauricio Macri.

La actual vicejefa de gobierno porteño, por su parte, recorre la Provincia desde hace un año y ya le ganó la pulseada a Jorge Macri, quien debió bajar su postulación, en lo que fue una especie de desaire del alcalde porteño a su primo.

Sin embargo, Posse se cotizó dentro del PRO por el rol fundamental que cumplió durante la Convención Radical para volcar varios votos hacia la postura de Ernesto Sanz. Así, de cara a la Convención Radical bonaerense del próximo 11 de abril, el intendente de San Isidro puede ser un factor de peso esencial para garantizar candidaturas locales afines al partido amarillo.

En esa puja por los apoyos radicales, Vidal y Posse están en una batalla por las foto-avales de los boina blanca.

Ayer, Vidal se reunió con el intendente de General Alvear, Luis Alejandro Cellillo, con quien Posse se había encontrado pocos días atrás. En una declaración de ocasión, la dirigente macrista señaló que "la educación será un prioridad en su gestión".

Semanas atrás, el Intendente de San Isidro recorrió cuatro distritos de la sección, incluido General Alvear, donde fue recibido por el radical Alejandro Cellillo.