Una venezolana, una cubana, una brasileña, una argentina y una palestina contaron sus experiencias en el Encuentro Internacional de Mujeres por la Emancipación, organizado por la Facultad de Periodismo de la UNLP. La lucha contra la desigualdad, la explotación, la opresión colonial y el neoliberalismo.

El Encuentro Internacional de Mujeres por la Emancipación, que culminó con la entrega del premio Rodolfo Walsh a la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, desarrolló este jueves distintas reflexiones en torno a los “desafíos en tiempos de transformaciones mundiales”.

Uno de los paneles que llevó a cabo la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP,  “Mujeres, política y construcción democrática del poder”, reunió a dos legisladoras, Cristina Álvarez Rodríguez (Argentina) y Tania Díaz (Venezuela), a la ex ministra de Política para las Mujeres de Brasil, Eleonora Menicucci, a la encargada de asuntos políticos de la embajada de Cuba en la Argentina, Gretter Alfonso Guzmán, y a la titular de la Federación de las Entidades Argentino Palestinas (FEAP), Tilda Rabi.

La primera en tomar la palabra fue la diputada de la Asamblea Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien a través de una videoconferencia destacó los logros de la Revolución bolivariana en materia de género desde la Constitución de 1999, que “reconoce en todos sus artículos la igualdad de la mujer ante la ley”.

Actualmente, las venezolanas y los venezolanos se encuentran en proceso de convocatoria a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, en medio de “una situación de asedio internacional”.

Díaz negó que haya “un país fuera de control y un caos generalizado en las calles de Caracas”, como tratan de instalar los grandes medios de comunicación, sino “una insurgencia armada de extrema derecha y de carácter terrorista” que “genera focos de violencia que son magnificados mediáticamente”.

“Tienen el propósito de sembrar una agenda de guerra en nuestro país para luego regarla en el resto de América Latina. El objetivo es neocolonizar la región para apoderarse de los recursos estratégicos”, advirtió.

La legisladora explicó que la constituyente se convocó luego de los distintos llamados al diálogo que había hecho el presidente Nicolás Maduro, totalmente “desconocidos por la oposición”.

“No quieren la vía electoral porque no pueden de manera democrática reinstalar el viejo modelo neoliberal y echar por tierra los beneficios sociales y los espacios de participación que hemos logrado en esta construcción colectiva que es la Revolución bolivarana. Por eso pretenden una fórmula como la que aplicó Michel Temer en Brasil, para destruir derechos sociales”, completó.

La moderadora Estela Díaz, secretaria de género de la CTA de los Trabajadores, presentó luego a la diplomática cubana Gretter Alfonso Guzmán, quien destacó las políticas de igualdad de género implementadas en más de 50 años de revolución y resaltó la figura de la primera presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Vilma Espín, así como de otras revolucionarias, entre ellas Haydee Santamaría y Melba Hernández.

“A partir de su fundación en 1960, la FMC va a jugar un rol fundamental en la promoción, materialización e incluso en la creación de iniciativas reivindicativas en el marco de la Asamblea Nacional del Poder Popular para que se garanticen todos los derechos de las mujeres”, dijo y detalló que la organización cuenta hoy con más de 4.000.000 de integrantes.

El auditorio estalló en aplausos cuando Alfonso Guzmán recordó que en Cuba “se garantizan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, incluida la elección libre y responsable sobre su fecundidad, es decir el aborto”, y que fue “el primer país en eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH y la sífilis”.

“La inserción de las cubanas en el proceso de desarrollo del país como beneficiarias y protagonistas activas es uno de los fenómenos sociales más exitosos ocurridos en el último medio siglo en Cuba. La promoción de mayores avances en la lucha por la emancipación de las mujeres se mantiene como una prioridad  en el corto, mediano y largo plazo”, concluyó.

A su turno, la titular de la FEAP, Tilda Rabi, comenzó su intervención recordando que en pocos días se cumplirá un nuevo aniversario de la Nakba, que “es la catástrofe del pueblo palestino, la partición de la Palestina histórica, una de las aberraciones de la comunidad internacional”, que sólo entre 1946 y 1948 generó “la expulsión de más de 850 mil palestinos de sus aldeas y hogares”.

Rabi resaltó el papel de las mujeres, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, “cuando tomó las armas y sirvió de apoyatura real a los grupos rebeldes contra la ocupación” israelí, “enfrentando un proyecto de carácter colonialista e imperialista”.

“Luchó codo a codo y en igualdad de condiciones con los hombres, situación que se fue reproduciendo en los distintos ámbitos del quehacer revolucionario, y que se mantiene y evoluciona aún en nuestros días, pese a que la situación opresiva se hace cada vez más compleja”, sostuvo y precisó que hoy “el 50% del Consejo Nacional Palestino está conformado por mujeres, elegidas democráticamente tanto en los territorios ocupados como en la diáspora”.

Para finalizar, la presidenta de la FEAP reivindicó la llamada “Batalla por la Libertad y la Dignidad”, una huelga que llevan adelante desde hace  25 días los prisioneros palestinos en cárceles israelíes.

Por su parte, Cristina Álvarez Rodríguez se refirió a la situación que atraviesan las mujeres en Argentina desde la asunción de Mauricio Macri, al considerar que están entre las principales víctimas de los despidos masivos, la pauperización salarial y el recorte de otros derechos.

“Una economía injusta es una economía que perjudica a la mujer”, dijo la diputada del Frente para la Victoria (FpV) y convocó a “enfrentar el neoliberalismo con organización y lucha”.

“Queremos que las mujeres ocupen más cargos de poder, pero eso no derrama solo. Tenemos que conquistar el poder y para hacerlo tenemos que estar empoderadas, formadas y capacitadas”, añadió.

Álvarez Rodríguez también alertó sobre el problema de los abortos clandestinos, primera causa de muerte materna en el país: “No podemos mirar para el costado en esta situación Ninguna mujer elige eso como hecho de felicidad o solución. Lo elige en un estado de desesperación y de dolor. Es una realidad que no podemos negar y que tiene que tener legislación. La mujer no puede ser penada, tiene que poder decidir sobre su propio cuerpo”.

El cierre estuvo a cargo de Eleonora Menicucci, exministra del gobierno de Dilma Rousseff, quien afirmó que “cuando atacan a una mujer con poder, nos atacan a todas”.

“Yo integré el gobierno más femenino en la historia de Brasil, no sólo porque había una mujer en la presidencia y diez mujeres ministras, sino porque el Ejecutivo reconoció la importancia de la mujer y sus derechos en la sociedad”, subrayó.