Hace una semana, la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, le dijo de todo a los docentes porteños: "Son personas que fracasaron en otras carreras"; "No tienen nada enriquecedor para aportar en las escuelas"; "Son personas grandes y de bajos recursos". Brutal. Todos los gremios docentes y diferentes sectores de la sociedad salieron a cuestionar a la ministra y le pidieron su renuncia. 

Sin embargo, como contó Primereando Las Noticias, el Jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta no piensa en echarla porque la considera como una posible sucesora. De hecho, piensa aprovechar ese discurso reaccionario para seducir al sector más de derecha que lo apoya. 

Hoy, Acuña brindó una conferencia donde no pidió disculpas por sus agravios a los docentes, sino que fue por más: "Nadie me va a sacar del foco", insistió. 

"Estoy convencida de que la mayoría de los docentes entendemos la escuela como un lugar para enseñarles a los chicos a pensar y no para que piensen lo que quieren los maestros, pero también hay un grupo de personas que lo usan como un espacio de militancia", agregó.