Hace unos días, 300 intelectuales macristas firmaron una carta en la que pidieron el final de la cuarentena y hablaron de "infectadura". Aseguraron que estaba en riesgo la democracia argentina. Verguenza. 

La respuesta no se hizo esperar y fue contundente. Una solicitada firmada por 15 mil intelectuales e investigadores salieron a respaldar las medidas tomadas por los gobiernos argentinos (en sus diferentes niveles) para proteger a la población de la pandemia. 

"Convivir con covid-19 en Argentina será un proceso largo que requerirá de esfuerzos permanentes por parte de todas y todos, y de la aplicación de estrategias inteligentes y cambiantes. Esto es opuesto al mensaje equivocadamente pregonado de ‘sentarse a esperar que pase el pico’, como si fuese un fenómeno climático ante el cual nada puede hacerse, un discurso simplista que no se hace cargo del problema y que sólo puede tener consecuencias graves e irreparables", describieron.  

 El documento está firmado por Jorge Aliaga, Adrián Paenza, Alberto Kornblihtt, Valeria Levi e Irina Izaguirre, entre otros reconocidos investigadores, que remarcaron la importancia de tener “responsabilidad política, civil y periodística” en las respuestas ante la pandemia. El documento reunía en la noche del domingo cerca de 15 mil adhesiones.

Los investigadores consideraron en su nota que la declaración temprana de la cuarentena logró resultados positivos; permitió multiplicar la capacidad de atención del sistema de salud y logró que en 21 provincias los casos se redujeran “prácticamente a cero”. Pero alertaron sobre la situación en la que está el Área Metropolitana de Buenos Aires y el Gran Resistencia, donde los contagios van en crecimiento. Para estas zonas, aseguran, las medidas tomadas hasta ahora no alcanzaron y hay que reforzarlas.

Alertan que “en algunos barrios de CABA, del centro y el sur de la Ciudad” se están registrando “tiempos de duplicación inferiores a los 6 días”. “Estos datos indican que, si no logramos disminuir la velocidad de contagio de manera urgente, es inminente la saturación de las camas de terapia intensiva (es decir, que las/los profesionales de la salud se verían en la dramática situación de elegir quiénes recibirán la atención necesaria y quiénes no). El primer impactado sería el sistema de salud de CABA. Se trata de una saturación inminente porque, con una duplicación de casos menor a 15 días, esto ocurriría antes de fines de julio”.