A través del jefe del bloque de Senadores FPV de la Cámara Alta en el Senado, Marcelo Fuentes, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó un escrito en el que aceptó los allanamientos pedidos por el juez federal Claudio Bonadio pero con puntuales condicionamientos.

En concreto, la Senadora por Unidad Ciudadana pidió la presencia de sus abogados y de un “senador o senadora, designados por mí, al efecto de garantizar lo que disponga y ordene este cuerpo”. También pidió que, “No haya cámaras de televisión ni fotográficas, para evitar así la posterior difusión de programas oficialistas con clara intención de humillación y hostigamiento hacia mi persona”.

Más adelante, solicitó que, si durante los allanamientos “encuentran lingotes de oro, millones de dólares o piedras preciosas en bolsas, se los pueden llevar; pero si encuentran un anillo o un collar, está claro que son objetos de mi uso personal”.

Previamente, Cristina Kirchner planteó; "Quiero dirigirme, en primer lugar, a los senadores y senadoras que, de distintas bancadas opositoras, se hicieron cargo de los críticos momentos que atraviesa el Estado de Derecho y el sistema de representación democrático en Argentina y no prestaron quorum para autorizar el -literalmente- inédito pedido de allanamiento múltiple sobre mi vivienda en esta ciudad y El Calafate y mi domicilio en la ciudad de Río Gallegos".

En ese sentido, agregó, “tengo muy claro que dicha actitud no fue por solidaridad personal ni 'corporativa', sino que, por el contrario, obedeció a la firme decisión política de no convalidar la utilización del Poder Judicial como instrumento de persecución política a los opositores y de distracción mediática para la población", resumió.

Por otra parte, la Senadora aclaró que su decisión “no implica convalidar la irracionalidad de las medidas dispuestas por Bonadío en su cruzada persecutoria contra mi persona, sino que tiene por principal objetivo terminar, de una vez por todas, con el show montado alrededor de estos allanamientos sin fundamentos".