"Lo siento de corazón, pero si el precio a pagar son 590 muertes al día, es inaceptable", planteó la canciller Angela Merkel, el día que Alemania registró 590 muertes por coronavirus, récord diario de toda la pandemia y cien fallecimientos más que su última cifra máxima.

En este contexto, notablemente conmocionada por el avance la pandemia en su país, Merkel emitió este miércoles un duro mensaje a aquellos que, aún con tales cifras, piden relajar las restricciones de cara a las Navidades.

Su mensaje, tan emotivo como contundente, ha sacudido el país y Europa en cuestión de minutos y se ha hecho viral en las redes sociales. "Lo siento de corazón, pero si el precio a pagar son 590 muertes al día, es inaceptable", lamentó la dirigente que desde 2005 es canciller de su país.

"Como las cifras son las que son, tenemos que hacer algo", alertó la diputada del Bundestag, cámara baja del Parlamento alemán, reconociendo que, aunque las restricciones son competencia de los estados federados, ella y el Gobierno central tienen una "responsabilidad especial". 

Además, la canciller llamó a tomarse "en serio" las medidas que recomendó la Leopoldina, la Academia de Ciencias de Alemania, que este martes abogó por un confinamiento "duro", que incluya incluso el cierre los colegios, para reducir "al mínimo absoluto" los contactos.

"Son recomendaciones acertadas: el cierre de comercios, mantener el número de las reuniones al mínimo posible o cerrar las escuelas, ya sea prolongando las vacaciones hasta el 10 de enero o con clases digitales. Necesitamos reducir los contactos", insistió Merkel. 

Por último, Merkel subrayó que le "duele de verdad en el corazón" ir contra los puestos de comida navideños, pero consideró que estas tradiciones de las fiestas "no son aceptables si el precio a pagar es que la cifra diaria de muertos alcance las 590 personas", como ha sucedido en las últimas 24 horas. 

Por último, al borde de las lágrimas, advirtió: "No puede ser que ahora, antes de las Navidades, tengamos muchos contactos y a continuación sean las últimas fiestas con los abuelos porque hemos desperdiciado la oportunidad de hacer algo", concluyó.