Solo uno de cada 67 matrimonios igualitarios celebrados en la última década terminó en divorcio mientras que en la población en general se separó una pareja de cada dos que se casaron, según datos suministrados por el Registro civil porteño, que desmienten uno de los principales argumentos enarbolados por los sectores conservadores que se oponían a la Ley de Matrimonio Igualitario, de cuya sanción se cumplen 11 años este jueves.

"Uno de los principales argumentos de los detractores de la norma era que nuestras parejas no eran estables y que por lo tanto no era conveniente darles tanta formalidad", recordó la titular del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo la ciudad y una de las principales impulsoras de la norma desde su cargo de presidenta que por entonces ejercía en la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), María Rachid.

Para Rachid, "la baja incidencia de divorcios en la comunidad LGBT+ no tiene que ver con que nuestras relaciones sean tan distintas a las heterosexuales, sino con el hecho de que para llegar a constituirnos como familias, tenemos que romper con un montón de mandatos y esto implica una mayor reflexión".

Según datos suministrados por el Ministerio porteño de Gobierno, a través del Registro Civil de la Ciudad, desde 2010 hasta fines de junio de 2020 se celebraron 5.924 matrimonios igualitarios, lo que representa el 4,48 por ciento del total de enlaces formalizados ante esa dependencia en el mismo período (que sumaron 13.226).

Sin embargo, si se analiza la incidencia de los divorcios, la proporción no se mantiene: la primera separación legal en la Ciudad de una pareja del mismo sexo se produjo recién en 2017 y desde entonces se han registrado solo 88 divorcios, lo que representa el 0,21 por ciento de ese tipo de registro desde 2010 (70.387).

El 18 de julio de 2003 es celebrada la primera unión civil en la Ciudad de Buenos Aires: los contrayentes fueron César Cigliutti "el histórico referente de la CHA, fallecido el año pasado- y Marcelo Suntheim, secretario de la misma organización.

Ya en 2005, cuando se funda la FALGBT, el matrimonio entre personas del mismo sexo es uno de los cinco puntos de su agenda legislativa.

Dos años después, Rachid y su pareja, Claudia Castrosín, presentan el primer amparo judicial para que se declare la inconstitucionalidad de dos artículos del Código Civil, después de que les negaran un turno para casarse en el Registro Civil porteño.

"Cuando logramos instalar el matrimonio igualitario fue porque cambió otra vez el contexto político: en 2003 asume Néstor Kirchner con una nueva la política de derechos humanos y en 2005 se aprueba el matrimonio igualitario en España, un país culturalmente cercano y con el mismo obstáculo, que era la Iglesia Católica", recordó.

A partir de esta última novedad internacional, Cigliutti y Suntheim se casan en el Ayuntamiento de Madrid en 2008, para denunciar que no lo podían hacer en su país.
Los tiempos se aceleraban entonces para el matrimonio igualitario y el 28 de diciembre de 2009 en Tierra del Fuego, Alex Freyre y José Di Bello -ambos activistas de la FALGBT- se convierten en la primera pareja homosexual en casarse en Latinoamérica y el Caribe, en virtud de un fallo judicial y después de haber sido rechazados dos veces en oficinas del registro civil porteño.