“La castigaron a Florencia Peña de un modo muy injusto e ingrato”, sostuvo el presidente Alberto Fernández, quien aclaró que durante la cuarentena estricta tuvo miles de reuniones en Olivos porque era su trabajo: “Tenía que seguir gobernando un país. Tenía que seguir trabajando. ¿Qué querían que haga, que me quede de brazos cruzados?", se indignó.

“Olivos tiene muchas oficinas. En ese momento vinieron muchos ministros a la Quinta de Olivos. Yo siento que a veces me paro con un megáfono ante el equipo de sonido de Metallica. Hablo con todas mis fuerzas pero el equipo de sonido de la oposición me tapa”, disparó.

En este marco, se quejó de la "vida ociosa" que le atribuyen como jefe de Estado en la Quinta de Olivos. "No cambié ni una cortina en Olivos. Tengo una conciencia republicana. No es mi casa. Me presentan con una vida que no ocurre, que es imposible practicar en Olivos", declaró.

En otro tramo de la entrevista, lanzó a la oposición: "Esperé tener otro tipo de convivencia cuando llegué al Gobierno. Siento que la oposición que también podría volcarse a ayudarnos a resolver la negociación de la deuda con el FMI, un problema que ellos crearon, sería feliz. Estaría encantado que me hubieran ayudado a conseguir las vacunas de Estados Unidos que ellos querían".

Fernández se quejó de que "en vez de ayudarlo" se fijan en quien entra a la Quinta de Olivos y definió: "Yo no soy un ladrón, nunca lo he sido ni lo seré. Nunca he comulgado con esas prácticas. Los que no fueron capaces de pagar el Aporte Solidario para guardarse la platita siendo multimillonarios para ayudar a la Argentina en su peor momento no van a poner en duda mi honorabilidad".