Alfredo Coto, dueño de la cadena de supermercados, encabezó personalmente una protesta junto a sus empleados tras el cierre de una sucursal en Ramos Mejía, en La Matanza, y acusó al intendente Fernando Espinoza de haber actuado con “motivaciones políticas”. Con esa decisión expuso a los trabajadores a un posible contagio por coronavirus. Primero la plata...

Según se informó, las autoridades municipales cerraron la sucursal por incumplir normas de bromatología. De hecho, el propio Coto lo reconoció, a su modo: “Si hay que corregir algo, rápidamente lo hacemos. Acá trabaja gente de muchos años de experiencia que no se equivoca, pero si hubo un error se arregla”, insistió el empresario. ¿Había motivos o no?

Lo más grave de la protesta tuvo que ver con la decisión del empresario de obligar a los empleados de la sucursal a manifestarse junto a él en la puerta del local cerrado. Por motivos sanitarios, las autoridades piden que nadie participe de actividades públicas donde pueda circular el virus COVID19, que en el mundo ya generó casi 100 mil muertes.