Las escuelas porteñas de la Ciudad de Buenos Aires, amanecieron con la mayoría de establecimientosde gestión pública sin actividad presencial ante el alto acatamiento del paro convocado por la UTE-Ctera en rechazo al polémico fallo judicial que ordenó sostener la presencialidad pese al DNU del Gobierno nacional que las suspendió por 15 días ante el exponencial crecimiento de casos de coronavirus.

Los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario de gestión privada se dividían entre las que sostuvieron las clases en aula, las que pospusieron hasta mañana el reinicio y las que se encontraban afectadas por la medida de fuerza dispuesta por el sindicato de docentes privados del distrito.

De esta manera, UTE estimó que el nivel de acatamiento al paro decretado para el día de hoy es “superior al 90%”. El mismo había sido convocado durante el domingo, tras el polémico fallo judicial que habilitó las clases presenciales en el distrito, en contra de lo dispuesto por el DNU firmado por Alberto Fernández en el marco de la segunda ola de coronavirus.

Los sindicatos adheridos a la medida de fuerza son seis: Ademys, AMET, CAMYP, UTE, ATE y Sitraju. Estatales y judiciales se sumaron a la medida de docentes porteños: “Paramos para garantizar la salud”. La medida de fuerza también es acompañada por el sindicato de docentes privados de la Ciudad, Sadop.

Desde Ademys consideraron que la fuerza de la medida es “buena” y el impacto “va a ser importante”, pero aclararon que aún no manejan porcentajes porque el paro fue convocado con pocas horas de anticipación y no se hizo el relevamiento previo para medir la intención de parar entre las y los docentes. Según la evaluación de lo ocurrido en las primeras horas de la mañana, sin embargo, calculaban que  “la medida es buena, como fue la de la semana pasada”, que pedía la suspensión temporal de la presencialidad ante el aumento de contagios y el riesgo de colapso del sistema sanitario.

A las 18 horas de este lunes, ese sindicato resolverá en asamblea cómo continuarán las medidas. Más allá de lo que decidan los gremios, es crucial la postura que adopten las familias.