En 2019, el Estado argentino, como querella en la causa AMIA, decidió no acusar a dos ex fiscales, Eamon Mullen y José Barbaccia. La razón: eran amigos de Gustavo Garavano, ministra de Justicia nacional durante la gestión de Cambiemos. Vergüenza. 

Vale recordar que el cuestionamiento a lo actuado por Garabano no provino del kirchnerismo sino del propio radicalismo, que integraba la coalición de gobierno. "Pero cuando hace un año terminaba la feria judicial y había que ir a hacer los alegatos, la querella que yo representaba entendía que había elementos para acusar a todos y el ministro Garavano manifiesta su diferencia con nuestro criterio", recordó en ese momento el abogado y ex senador nacional Mario Cimadevilla, quien fue parte de la Unidad Especial de Investigación AMIA, puesto por el propio Mauricio Macri. 

"Es cierto que Garavano me dijo que Mullen y Barbaccia son amigos y no se los puede acusar", aseguró Cimadevilla. "Yo aquí también denuncié la injerencia de los operadores judiciales, Angelici estuvo detrás de todo esto", insistió. 

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la bomba en AMIA que causó la muerte de 86 personas y más de 300 heridos.