En elecciones democráticas, el partido de Evo Morales se volvió a imponer por una amplia mayoría, a pesar del gobierno de facto de Jeanine Áñez Chávez. En un año, hostigaron y persiguieron a los dirigentes del MAS, que sufrieron arrestos, torturas e intentos de linchamientos. El propio Evo Morales debió escapar del país porque corría riesgo su propia vida. 

En ese entonces, gobernaba en Argentina el macrismo. Casi inmediatamente, la gestión de Cambiemos reconoció cómo válida la llegada al poder de Áñez Chávez. Incluso, rechazó hablar de golpe militar. El entonces canciller Jorge Faurie aseguró que hubo "una sugerencia del poder militar al sistema democrático". Verguenza. 

Hoy, el actual ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, marcó las diferencias entre la administración de Macri y la de Alberto Fernández. "La Argentina no reconoció nunca a los golpistas transformados en gobierno de facto. Hace un año, la decisión de los presidentes @alferdez y @lopezobrador_  salvó la vida de @evoespueblo. Recordemos para valorar", aseguró. 

Por su parte, el presidente Alberto Fernández también marcó las diferencias con la gestión anterior: "La victoria del @BOmereceMAS en Bolivia no solo es una buena noticia para quienes defendemos la democracia en América Latina; es, además, un acto de justicia ante la agresión que sufrió el pueblo boliviano. ¡Felicitaciones, @LuchoXBolivia!".