"Macri tuvo una discusión subida de tono con Elisa Carrió por su estrategia de subir el perfil y apuntar a la polarización del kirchnerismo. La charla no terminó bien. 'Lilita le dijo barbaridades', indicaban en la Coalición Cívica", describió en un artículo periodístico Página 12. Cada vez son más las voces de Cambiemos que toman distancia del ex presidente Mauricio Macri. 

El enojo de Carrió se suma a los dichos de Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, Nicolás Massot, entre otros. El vicejefe porteño, Diego Santilli, también tomó distancia de Macri y valoró el trabajo de los últimos tres durante el último gobierno amarillo. No es casualidad el enojo de Santilli, ya que fue uno de los espiados por el macrismo.  

En las últimas semanas, Macri volvió al ruedo con entrevistas en diferentes medios ultra-opositores al gobierno de Alberto Fernández. Además de cuestionar al peronismo, lo que era esperable, se distanció de diferentes sectores del propio armado M. "No debí delegar las negociaciones políticas con el peronismo", aseguró para tomar distancia de hombres como Monzó, Frigerio y Massot. 

En esas entrevistas, Macri defendió todo lo hecho en materia económica y dijo que el modelo era exitoso hasta el 11 de agosto de 2019, cuando "ese programa terminó porque el kirchnerismo ganó en las PASO".  El planteo es insólito: ese año, Argentina terminó con caída del PBI, endeudamiento récord y suba de la pobreza, la indigencia y el desempleo. 

Para los sectores más moderados de Cambiemos, que aspiran a disputar con el peronismo en 2023, esas declaraciones de Macri son un problema, ya que muestran al espacio como radicalizado y sin reconocer los errores. ¿La oposición haría en un nuevo gobierno lo que hizo entre 2015-2019? Nadie que quiera tener alguna chance en 2023 puede tener ese planteo que por ahora solo defiende un errático Macri.