El 30 de septiembre Carlos Rosenkrantz deberá dejar su cargo como presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mientras se hablaba de un regreso de Ricardo Lorenzetti, el acuerdo entre los Supremos y parte del arco político encamina a Horacio Rosatti a la presidencia del máximo tribunal que estuvo en el centro del lawfare desencadenado por la Mesa Judicial que funcionó entre 2015 y 2019.

Ahora al exabogado del Grupo Clarín se lo invetiga por supuesto falso testimonio en el marco de la investigación de la causa Oil Combustbles que tramita la histórica jueza María Romilda Servini. Allí Rosenkrantz declaró que los 59 llamados registrados con Fabián "Pepín" Rodríguez Simón eran parte de la amistad que ambos mantienen desde hace 40 años y no por motivos ni intereses judiciales del poder político que manejaba Mauricio Macri.

En su calidad de testigo, Rosenkrantz no puede mentir porque así lo dispone la ley. En su escueto escrito, por su cargo puede declarar en forma remota y no presencial oral, sostuvo que sabía que su "amigo" era un "asesor" presidencial en cuestiones judiciales, aunque no era ese su cargo formal, sino el de director de YPF e integrante del Parlasur, donde ahora enfrenta un proceso de posible expulsión.

El supremo juez dio su testimonio en la causa en la que se investigan amenazas y extorsiones a los accionistas del Grupo Indalo, Cristóbal López y Fabián De Sousa, para presionarlos y desapoderarlos de sus medios de comunicación. Es el caso por el que Rodríguez Simón huyó a Uruguay para evitar rendir cuentas en Comodoro Py y ahora, con pedido de captura internacional, enfrenta un posible proceso de extradición, aún no resuelto por la Justicia del país vecino.

Pero "Pepín" no era el único amigo de Rosenkrantz con alto despacho en Casa Rosada. También dijo que lo une una amistad de más de 20 años con Mario Quintana, ex vicejefe de gabinete de Macri, otro de los imputados junto con el expresidente en la causa a cargo de Servini. Dijo que le dio asesoramiento judicial personal y en relación con sus empresas (una de ellas, Farmacity).

Según se informó, en su escrito Rosenkrantz relata que conoció a Pepín en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires entre fines de los años 70 y principios de los 80. Cuenta que con su actual pareja siguen manteniendo relación con la ex pareja de él, que conocen a sus hijos desde pequeños y compartieron "tiempo juntos en muy diversas circunstancias y oportunidades", donde los temas centrales eran sus "lecturas", "las cuestiones personales y familiares".

También aclara que la amistad "perdura" aunque "hace tiempo que no tenemos contacto" pero esto se cae con las llamadas que analiza la jueza Servini, durante el gobierno de Macri, donde no sólo aparecen las 59 comunicaciones directas entre los números de celular personales de ambos sino también hay 38 llamados de Rodríguez Simón con Gabriel Bouzat, que era socio del supremo en el estudio jurídico. 

Un dato más es que el propio Mauricio Macri dijo públicamente que Pepín fue el ideólogo de la designación en la Corte del ahora titular de la Corte Suprema. La periodista Irina Hauser sostuvo que en octubre 2018 Pepín fue por tercera vez a ver a Gustavo Arribas a la Agencia Federal de Inteligencia y en esta ocasión parecía tener una preocupación específica. Alguien lo había filmado en un bar tomando un café con Rosenkrantz y querían evitar la filtración del video.

En el expediente sobre espionaje ilegal macrista consta que un día después el jefe de operaciones Alan Ruíz mandó la filmación al grupo de espías "Súper Mario Bros". Debían encontrar el bar e identificar al interlocutor, pero sobre todo buscaban al autor del video. "Es pedido del 1", les advirtió, en alusión al entonces Presidente, y les mostró que ese mismo día Rodríguez Simón estaba en la tapa de la revista Noticias.

Una foto de marzo de 2019 muestra al supremo bien cerca de la "mesa judicial" casi en pleno en el casamiento de la hija del operador. La fiesta era en una estancia en San Antonio de Areco y la imagen desató un tembladeral en la Corte. Ronsenkrantz asegura que no habló nada con su amigo respecto del Grupo Indalo.

El entrecruzamiento de llamados, que abarcó desde enero de 2016 hasta fin de agosto de 2019, derivó en su citación a indagatoria en marzo último. Pero nunca se presentó y pidió refugio político en Uruguay con el argumento de que se considera un perseguido político. Rosenkrantz, como testigo, está obligado a decir la verdad. Hay que ver cómo analiza Servini su relato. Mientras esto sucede, la Corte Suprema está en plena pulseada por la sucesión en su presidencia, la que este supremo conquistó en pleno macrismo.

Fuente: Política Argentina, Página 12