El trabajo calificado en la Argentina no se premia y hay un serio riesgo de perderlo todo. Tras la abrupta baja de sus salarios y en un contexto de crisis económica y ajuste del Estado, becarios del Conicet llevaron a cabo este martes un ruidazo en la entrada de la Secretaría de Ciencia y Tecnología. 

Con el objetivo de reclamar una actualización de sus salarios y repudiar el ajuste en el organismo, Lucila D’Urso, becaria y delegadas de Jóvenes Científicos Precarizados, denunciaron en declaraciones al diario Página12, que “Nuestro salario no cubre la canasta básica, no tenemos aguinaldo, no tenemos licencia por enfermedad y empezaron a negar el equivalente a la licencia por maternidad, una prórroga de tres meses que recibían las madres”. En ese sentido, enfatizó que su “Situación es muy grave, y habla de la poca importancia que se le da al trabajo de investigador”, se quejó.

Por otra parte, el directorio ya no autoriza las licencias por enfermedad ni la prórroga de la beca por tres meses equivalente a una licencia por maternidad.  A esto se le suma que un becario doctoral con dedicación exclusiva, esto quiere decir que no puede tener otro trabajo, recibe como salario unos 23.700 pesos, cuando la canasta básica está calculada en 26 mil. Los becarios remarcaron que el reclamo salarial de este año se da en un contexto de mayores recortes a sus derechos adquiridos.

En este marco, los investigadores exigen que las becas de Conicet y Agencias del ex ministerio se equiparen, como mínimo, con las de otros organismos. De acuerdo a datos del portal de noticias Página 12, en la Universidad de Buenos Aires un becario doctoral recibe un salario de 29.000 pesos. En este marco, desde Jóvenes Científicos Precarizados remarcaron que el directorio del organismo reconoce que el presupuesto no alcanza, pero afirman que el ajuste sobre los salarios responde a una “decisión política”.

“El directorio no nos recibe y no escucha nuestros reclamos. Todavía no tenemos ninguna propuesta de aumento. Desde el año pasado no nos quieren actualizar el salario porque dicen que no hay dinero”, sumó. “Cuando les dijimos a las autoridades que nuestro salario no alcanza la canasta básica nos respondieron que la canasta estaba pensada para una familia, como si los investigadores fuéramos estudiantes que viven con sus padres”, agregó la investigadora.

Según detalló, que la edad promedio de los becarios doctorales está por arriba de los 30 y que la mayoría tiene hijos. “Somos trabajadoras y trabajadores que se dedican a la investigación pública y que con su salario mantienen familias”, aclaró. “El directorio de CONICET amenaza con eliminar un derecho básico conquistado hace años con la lucha de las becarias. Basándose en la precariedad de nuestra situación laboral como la falta de derechos laborales, se ampara en el ahogo presupuestario generalizado y aprovecha para ajustar donde más duele”, expresaron en un comunicado.