Este jueves en Colombia se vivió una jornada marcada por un paro general en contra de las políticas del presidente colombiano Iván Duque, que presentó en los últimos días una reforma laboral que despertó el repudio de sindicatos y organizaciones sociales. En este contexto miles de personas salieron a la calle. En algunas ciudades se registraron desmanes y corridas entre la policia y manifestantes.

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En la capital colombiana, desde la madrugada empezaron los primeros reportes de bloqueos en las estaciones del Transmilenio (TM), el sistema de transporte público de Bogotá, que para el fin de la jornada ya había reestablecido su servicio.

En Medellín, los primeros en salir a las calles fueron los estudiantes de la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional. A ellos se les unieron militantes de las FARC, comandados por el líder Rodrigo Londoño 'Timochenko'. 

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Por su parte, en Cali, el alcalde Maurice Armitage, decretó toque de queda a raíz de algunos desmanes que se registraron en diferentes puntos de la ciudad luego de las marchas del paro nacional. La medida empezó a regir desde las 7:00 p.m.

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Por su parte, tanto universidades como escuelas suspendieron las clases, y varias empresas habían reorganizado los horarios laborales, mientras los alcaldes garantizaron el funcionamiento de los sistemas de transporte. 

El paro fue convocado a principios de octubre por el Comando Nacional Unitario, conformado por las centrales obreras del país, y fue creciendo en convocatoria con la adhesión de otras organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles.

Hasta el momento, el gobierno de Duque aseguró que no hay ningún texto definido en relación a los temas que concentran el reclamo popular, y que los proyectos que presentó serán concertados.

Pero las organizaciones de trabajadores argumentaron que varios voceros del Ejecutivo ya dejaron claro que apuntan a la flexibilización laboral y a debilitar el organismo estatal que gestiona las jubilaciones, a favor de los fondos privados.

El amplio abanico de exigencias incluye el fin del incesante asesinato de líderes sociales, indígenas y ex combatientes que firmaron la paz, las ejecuciones extrajudiciales por parte de las Fuerzas Armadas y la estigmatización de la protesta social.

Desde el lunes, las Fuerzas Armadas y la Policía permanecen en acuartelamiento "de primer grado" por orden del comandante, Luis Fernando Navarro, quien instruyó la medida como prevención.

La ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, ha dicho que el gobierno dará plena potestad a alcaldes y gobernadores para tomar decisiones extraordinarias, entre ellas el toque de queda, para garantizar la seguridad y el orden público durante la huelga.