El peronismo de Córdoba está empezando a concretar un movimiento que empezó a vislumbrarse semanas atrás cuando Juan Schiaretti no terminaba de definir su estrategia. Esto es el apoyo de los jefes territoriales a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La rebelión deja en soledad al gobernador, que prefería quedar distante de la elección presidencial. 

El apoyo territorial del PJ cordobés a los Fernández está liderado por el flamante jefe del bloque de senadores peronistas, Carlos Caserio, y el intendente de Villa María, Martín Gill, que el domingo fue reelecto con el 55 por ciento de los votos, un porcentaje inédito que lo posiciona como una de las figuras para la renovación del peronismo local.

"Personalmente trabajaré para la fórmula de Alberto Fernández pero apoyando a los legisladores de Córdoba y tratando que nuestros compañeros voten a nivel nacional", aseguró Caserio.

Caserio es un histórico operador del peronismo cordobés, más cercano al fallecido José Manuel de la Sota que a Juan Schiaretti. Se sabe, en el último tiempo De la Sota estaba buscando una vía de acercamiento a CFK.

Por su parte, Gill, que se anota en la carrera para suceder a Schiaretti, se sumó a los dirigentes que apoyan al kirchnerismo. "Para la mayoría de los dirigentes peronistas, Macri es un límite. No sé si no supo o no pudo, pero el Presidente no cumplió ninguna de sus promesas, y la gente está mal. En ese sentido, cada uno tendrá su estrategia local, porque no todas las situaciones son iguales, pero no tengo dudas de que habrá un amplio respaldo para la fórmula que encabeza Alberto Fernández", describió.