Apremiado por la disparada de casos de las últimas semanas, el gobernador macrista Gerardo Morales busca sumar camas en los hospitales de Jujuy ante las advertencias sobre un posible colapso sanitario a mediados de agosto, si no se frenan los contagios.

Morales enfrenta una paradoja: tendrá que resolver en cuestión de días el déficit sanitario que dejó su propia política de ajuste en Salud pública. Durante su primer mandato, Morales achicó el presupuesto destinado a un tema tan esencial, como se muestra ahora. 

La situación en Jujuy es muy delicada y ya que hay varios hospitales que llegaron al límite de su capacidad por la escasez de camas críticas (equipadas con respiradores artificiales) y de profesionales para la atención en terapia intensiva. Muchos trabajadores fueron echados en los últimos 4 años. 

En este contexto, el secretario de Salud jujeño, Pablo Jure, anunció que esta semana incorporarán 1131 camas (de baja complejidad) para pacientes de Covid-19. De ese número, 726 se instalarán en hospitales de campaña y zonas de aislamiento de los hospitales, y el resto en instalaciones gremiales y sociales.

Esas camas se sumarán a las 740 que la provincia tiene actualmente disponibles para pacientes de coronavirus. El gobierno de Morales afirma que 172 de esas camas son de terapia intensiva aunque un relevamiento del medio Jujuy al Momento determinó que poco más de cien cuentan con respiradores artificiales.

Al respecto, Jure señaló que espera que en los próximos días se habiliten 30 nuevas camas con respirador en el Hospital Pablo Soria, de San Salvador de Jujuy, uno de los que presenta una situación más crítica y una ocupación del 94 por ciento. En Libertador General San Martín, la segunda localidad más afectada por la pandemia, ya no hay camas de terapia disponibles en el hospital Oscar Orías.