El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llamó a todos los trabajadores del sistema de Salud a presentarse en su lugar de trabajo. La medida alcanza aún a los dispensados del año pasado, que son trabajadores que tienen antecedentes de mucho riesgo, como puede ser un cuadro de diabetes, o pacientes oncológicos, entre otros casos.

Con la firma la Subsecretaria de Atención Hospitalaria, Laura Cordero, para la administración de Horacio Rodríguez Larreta basta con la sola aplicación de la primera dosis de cualquiera de las vacunas para la presencia de personal en los Hospitales. “Siempre que hayan transcurrido catorce (14) días de haber completado el esquema de vacunación en su totalidad”, señala.

Lo que ignora el texto es la aplicación de al menos una dosis no certifica que no se pueda enfermar de Covid-19 y contagiar a quien lo rodea. En realidad, la vacuna aumenta la posibilidad de que el cuadro no se agrave y sea letal.

Cabe señalar, que la orden del gobierno de Rodríguez Larreta no contempla la vigencia de las burbujas sanitarias, que termina de agravar más la situación de los establecimientos de salud, permitiendo el contacto de los profesionales de la salud con otros colegas y pacientes.

Al mismo, la orden de Larreta aclara que las únicas personas que quedan exceptuadas de volver a trabajar de manera inmediata son los trasplantados e inmunodeprimidos, tal como lo detallan los incisos b) y c) del artículo 11 del Decreto N° 147/20.

Cabe señalar que, al igual que en lo que refirió a la presencialidad de clases, la medida de Larreta va en contra del DNU 120/2021 que lleva la firma del presidente Alberto Fernández, y dictó que no es obligatoria la presencia de “aquellos/as trabajadores/as que hubieren recibido al menos la primera dosis de cualquiera de las vacunas destinadas a generar inmunidad contra el COVID-19”.