A lo largo de los cuatro años del gobierno macrista, el sector financiero fue uno de los pocos sectores que más ganancias obtuvieron a partir de la desregulación del mercado. Uno de las facetas del negocio fueron los altos costos que cobraron las entidades bancarias en los intereses de las tarjetas de créditos, que iba entre 140 y 225 por ciento.

A partir de ahora, los bancos solamente podrán cobrar intereses hasta el 55% de los pagos mínimos en las tarjetas de crédito. De esta manera, la nueva gestión del Banco Central le puso fin a un negociado que estafó a millones de argentinos con los exorbitantes intereses que se aplicaron en los últimos años.

En concreto, el Banco Central dispuso un tope del 55 por ciento para las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Uno de los primeros reclamos del presidente, Alberto Fernández, fue justamente la baja de las tasas de las tarjetas.

Además, se avanzó en otra medida relevante en beneficio de los clientes de los bancos. Durante los próximos 180 días se mantendrán congeladas las comisiones por los servicios que ofrecen las entidades financieras. Los bancos ya habían empezado a difundir entre sus usuarios que a partir de marzo aplicarían un ajuste sobre los costos de servicios como el mantenimiento de cuentas.