A principios del año pasado, la actual gestión sanitaria, a cargo de Ginés González García, halló en un depósito del Correo Argentino más de cuatro millones de vacunas vencidas que habían sido compradas durante el gobierno del ingeniero Mauricio Macri.

En ese momento, todas las miradas apuntaron al ex Secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, uno de los partícipes en el vaciamiento de la salud pública que produjo el macrismo convirtieron el Ministerio en una Secretaría. “Yo no estaba en la gestión, se adelantó mucho la circulación viral en 2016 y se compraron, afortunadamente no se usaron" fue la insólita explicación que dio el funcionario sobre las vacunas vencidas.

Sin escrúpulos, el ex funcionario macrista realizó una fuerte crítica al gobierno nacional por las medidas implementadas durante la pandemia y el actual desarrollo del plan de vacunación. "Uno de los problemas de que el gobierno haga constantemente anuncios que luego se incumplen es que no permiten organizar un dispositivo de vacunación eficiente. Sin un mínimo horizonte de previsibilidad sobre la llegada de las dosis, es muy difícil armar un plan de vacunación" expresó.  

Y completó: "No puede iniciarse, discontinuarse y luego reiniciarse: tiene que tener continuidad. A veces es mejor parar la pelota, organizarse y empezar con la campaña cuando haya algo de certidumbre y stock para vacunar masivamente".

Al tiempo que sentenció: "Lo importante es además garantizar que los ancianos frágiles y las personas de riesgo puedan acceder a la vacuna antes de abril o mayo cuando con la llegada del otoño sobrevenga la segunda ola, para reducir sensiblemente las complicaciones y las muertes” desconociendo la demora en la provisión de vacunas que sucede en todos los países del mundo.