El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, en manos de Soledad Acuña, informó que las clases continuarán de forma presencial a pesar de la la obligatoriedad de la resolución del Consejo Federal de Educación, que adhirió al último DNU que establece criterios epidemiológicos para determinar la presencialidad cuidada en las aulas. 

De este modo, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta cambió lo que dijo hasta ayer. Hace una semana, Larreta se basaba en una resolución del Consejo de febrero referido a la presencialidad. Ahora que el mismo Consejo cambió de posición por el aumento fenomenal de casos, ya no le interesa. Más macrista, imposible. 

El Consejo Federal reúne a todos los ministros de Educación del país e incluye al titular de la cartera a nivel nacional. Sus resoluciones son de carácter obligatorio. Como es obvio, hay funcionarios oficialistas y opositores. Todos menos CABA decidieron ratificar el DNU que establece un sistema de alertas epidimiológicas que determina qué actividades restringir según la cantidad de contagios.

Lo que queda claro detrás de la movida es que al macrismo no le interesan los consensos ni las explicaciones sanitarias. Hizo una bandera de las clases presenciales y la llevarán adelante contra viento y marea, porque cree que le dará rédito electoral. Mientras, CABA tiene récord diarios de muertes por COVID.