20 días después de su desaparición, el Gobierno de Mauricio Macri conocía la posición del submarino ARA San Juan, tras la información revelada por el buque chileno Cabo de Hornos, el cual pudo precisar la ubicación del siniestrado navío.

Así lo reveló el ex comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Enrique López Mazzeo, ante la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, uno de los imputados en la causa por el hundimiento del submarino.

La declaración provoco la indignación y enojo de los familiares de los 44 tripulantes fallecidos como así también la de los abogados querellantes que los representan, entre ellos Fernando Burlando y Valeria Carreras.

"Cuando usted vea toda la documentación, se va a dar cuenta de que nosotros, cuando tuve que firmar el mensaje más doloroso en toda mi carrera que fue el cierre del caso SAR (por la búsqueda y rescate) teníamos detectada la posición del submarino y por eso habíamos coordinado con la Marina Británica el 5 de diciembre (de 2017) el pedido de un vehículo autónomo, porque sabíamos que podía estar únicamente en dos cañadones, que era lo que no podíamos verificar con todos los medios internacionales requeridos", fueron las palabras exactas de López Mazzeo.

El mismo día que señala el Contraalmirante como la fecha en que se conoció la ubicación del navío hundido, el entonces vocero de la Armada, Enrique Balbi, declaró a la prensa que "no hubo mayores novedades" y dijo: "En estos momentos se encuentra inspeccionando ese objeto o alteración de fondo, que puede ser metálico o no metálico, que detectó hace unos días el buque oceanográfico Cabo de Hornos de la Armada de Chile y que se encuentra a 940 metros". Efectivamente se trataba del ARA San Juan.

El vocero también explicó que el objeto tenía solo 30 metros de largo y que el submarino era de una dimensión mayor. Sin embargo, cuando un año después el buque noruego Seabed Constructor, lo halló en una zona muy próxima a la señalada por el Cabo de Hornos, el submarino tenía esa dimensión, 33 metros.

Por último, el otro punto que causó indignación fue el hecho que dada la profundidad en la que se encontraba, la zona debía ser explorada por un vehículo submarino autónomo. La armada británica, que formó parte de la búsqueda y rescate se ofreció a realizar la tarea pero la Armada Argentina, a cargo en ese momento del almirante Marcelo Srur, nunca autorizó esa búsqueda.

Fuente: Data Diario