Como parte de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno de Mauricio Macri deberá aprobar la evaluación que realizaran los auditores del FMI que comanda el italiano Ricardo Caldarelli en septiembre. Para ello, el Gobierno planea impulsar una medida pensada originalmente para un próximo mandato de Macri: Financiar los fondos corrientes con la venta de acciones del Fondo de Garantía Sustentable. 

En concreto, el Gobierno planea financiar el gasto previsional de 2019 con la "amortización de activos de los fondos de pensión que se encuentren actualmente en posesión del Gobierno". Esos fondos son el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) en poder de la ANSES, formado esencialmente con las acciones que ingresaron al Estado durante el Gobierno de Cristina de Kirchner a partir de la reestatización de las AFJP. Es decir, la “pesada herencia”. 

Si bien no hay un número actualizado de lo que la administración pública podría obtener, según ámbito.com el número final oscila entre los 3.000 y 4.000 millones de dólares el próximo año; dinero más que suficiente para garantizar entre 2019 y 2010 (los años de duración del acuerdo con el FMI), el financiamiento para la "reparación histórica".

La estrategia primaria que tiene en mente el Gobierno es la de ofrecer primero las acciones en operaciones de "recompra".  Las empresas interesadas son la mayoría de ellas bancos y compañías de infraestructura, que ven en la compra de las acciones una forma para poder despegarse de funcionarios públicos en sus empresas.