Ayer, se realizaron elecciones presidenciales en Chile. Se impuso José Kast con el 28% sobre Gabriel Boric, con el 25%. El primero representa a la ultraderecha y reivindica a la dictadura de Pinochet. Total normalidad. En segundo lugar, quedó Boric, que representa a la izquierda. Habrá balotaje. 

Con un 88,52% de mesas escrutadas, Kast obtuvo un 28% (1.725.653 votos) y Boric, 25,5% (1.573.004 votos). Una leve ventaja que para el candidato de la ultraderecha es sin duda un éxito considerando el 7,93% (523.213 votos) que obtuvo en las presidenciales de 2017. Algo que lo envalentonó en el discurso dado a sus adherentes en el barrio alto de Santiago a eso de las 22:00 horas donde agradeció a Dios, prometió mayor seguridad y luchar contra “el comunismo” y “el terrorismo”. 

En tercer lugar quedó el candidato del oficialismo, el también dirigente de derecha, Sebastián Piñeira. Sacó el 12%. Apoyará a Kast en la segunda vuelta. En total, participó alrededor del 50% de la población. Chile es una democracias sudamericanas con menor participación popular. 

Por su parte, el dirigente de centroizquierda dio su visión sobre las elecciones: “Hoy hemos recibido un mandato y una responsabilidad que es tremenda. Se nos ha encomendado liderar una disputa por la democracia, la inclusión, la justicia y el respeto a la dignidad de todos y de todas”, señaló.

“Tenemos que trabajar por la unidad de los demócratas. Quiero contagiarlos hoy día de energía y esperanza. Que se sienta esa energía y esperanza. Los resultados se siguen ajustando pero no va a ser la primera vez que partimos desde atrás. Lo hicimos cuando luchamos por la educación y no nos creían. Lo hicimos cuando rompimos el binominal. Lo hicimos para la junta de firmas, para la primaria. Y no me cabe ninguna duda que lo haremos para esta segunda vuelta con unidad. Pueblo de Chile: Vamos a ganar esta segunda vuelta”, arengó.