En la campaña de 2015, Cambiemos prometió que iba a eliminar el impuesto a las Ganancias. "Es un robo a los trabajadores", repitieron los candidatos amarillos una y otra vez. En el Gobierno, la cuestión cambió: no sólo aumento la cantidad de trabajadores alcanzados sino que ahora se estableció que las indemnizaciones por despidos y la renta por venta de inmuebles pagarán el gravamen. 

Según el decreto publicado en el Boletín Oficial, las indemnizaciones pagarán Ganancias cuando el despedido haya ocupado un cargo gerencial durante al menos un año antes de la desvinculación laboral y cuya remuneración bruta mensual supere quince veces el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que hoy es de 10.700 pesos, es decir cuando el salario haya sido superior a 160.500 pesos.

El propósito oficial es incrementar la recaudación fiscal del año próximo tal como está contemplado en el presupuesto acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el mismo decreto, el Gobierno extendió el pago de Ganancias a “los resultados derivados de la enajenación de inmuebles y de la transferencia de derechos sobre inmuebles adquiridos desde el 1 de enero, exceptuándose a los provenientes de la venta de la casa- habitación del contribuyente".