En un contexto económico y social sumamente delicado para el pueblo argentino debido al impacto de la pandemia del coronavirus, que se suma al derrumbe de la economía tras cuatro años de la experiencia neoliberal macrista, el sector más rico del campo se apega una vez más a la lógica especuladora que atenta contra el desarrollo del país.

A pesar de haber sido uno de los pocos sectores que obtuvieron ganancias millonarias durante el gobierno de Mauricio Macri, los productores de soja acuden al método de acopio de grano para no perder el margen de rentabilidad.

Así lo muestra un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario que asegura que la venta de silobolsas aumentará un 8 por ciento en este año de pandemia a comparación de la temporada pasada.

Llevándolo a números concretos, los fabricantes privados de silobolsas estiman que sus ventas subirán en 30 mil unidades, lo que representa una capacidad de almacenaje de casi 5 toneladas de granos más que la temporada pasada.

Según versiones que corren en las asambleas de productores, quienes desde el inicio de la gestión de Alberto Fernández amenazaron con la vuelta a las rutas y llevaron adelante medidas de protesta aisladas que fueron fogoneadas por dirigentes del gobierno anterior, la especulación pasa en este caso por esperar un default del país por la falta de acuerdo con los bonistas privados que se traduciría en una fuerte devaluación.

En ese contexto especulativo, los granos de sojas que se acumulan representan una caída en las arcas del Estado por la merma del ingreso de dólares producto de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.