En el Congreso del Frente Renovador, Graciela Camaño había dicho: "Estaré donde esté Sergio, lo que elija para mi siempre estará bien. Confío en él". Sus palabras duraron dos semanas: ahora, decidió abandonar el FR para saltar al espacio liderado por el economista Roberto Lavagna. 

Lo que estaba claro era que la legisladora estaba disconforme por el acercamiento del massismo al peronismo kirchnerista. Disgustada, decidió dar el portazo. 

De esta manera, Lavagna gana una dirigente con mucha trayectoria. Sin embargo, sus chances parecen ser menores en una elección que estará marcada por la polarización.