El golpe de Estado que echó a Evo Morales de Bolivia profundiza su represión y sus modos dictatoriales. Por estas horas la cifra de muertos ya supera los 20, centenares de heridos de distinta gravedad y un número de detenidos que colma las celdas.

La situación se volvió sanguinaria en la ciudad de Cochabamba, donde las fuerzas de seguridad arremetieron de forma salvaje contra una masiva marcha de cocaleros que intentaron llegar hasta la ciudad. El saldo fue de al menos ocho muertos, además de decenas de heridos y detenidos.

Los choques entre manifestantes y una Policía ultraviolenta se produjeron cerca del puente Huayllani, a diez 10 kilómetros de Cochabamba.

Según los reportes de las víctimas de la furia policial, los represores lanzaron gases lacrimógenos, luego balas de goma y de forma inmediata proyectiles de plomo.

Al mismo tiempo que circulan por las redes videos con los cuerpos sin vida de los asesinados por la dictadura, comienzan a surgir numerosas denuncias de casos de torturas en comisarías y camiones policiales.

Fuente: Infonews