El referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois, se refirió al aislamiento del barrio Villa Azul que llevó adelante el gobierno de la Provincia junto a los municipios de Quilmes y Avellaneda. El dirigente social reconoció que se equivocó y dijo que "al principio me asusté".

"Yo al principio me asusté con lo que pasó en Villa Azul, pero la verdad es que me equivoqué. Lo primero que tendría que haber hecho es hablar con los compañeros que viven ahí, ellos están de acuerdo con esta medida, mayoritariamente", dijo Grabois respecto a la medida adoptada.

El dirigente social remarcó que este barrio "era un foco gigante de contagios y si cruzaba para Villa Itatí iba a ser un desastre", por lo que consideró que la decisión de aislarlo completamente "fue una medida bien tomada", aunque reconoció que "se cometieron algunas desprolijidades al principio".

Sin embargo, Grabois remarcó que este tipo de medidas no pueden tomarse de manera "discrecional", sino que, si se va "a cerrar una comunidad, sea un country o una villa, tiene que haber un criterio de cuándo y cómo se va a hacer eso" porque "en manos de gente xenofóbica, cruel, discriminatoria, puede ser una herramienta peligrosa".

Luego señaló: "Yo he recorrido decenas de ollas populares, de comedores en barrios muy precarios y la gente tiene conciencia de que la vida está por encima de las ganancias y que es preferible perder un mes o dos de laburo, aunque eso implique comer una sola vez por día, que enfermar al abuelito y que se muera".