Todo comenzó cuando Marcelo Polino, compañero suyo en un programa de Radio Mitre, se puso a hablar sobre los “dos grandes problemas” de Granata en su vida cotidiana: “Uno con los colegios y el otro con las mucamas.

A ella la abandonan las mucamas muy rápido. Incluso, cuando tiene que venir acá toca timbre en la casa de los vecinos para ver si le pueden cuidar a los chicos. No se, se le van. Tiene como un karma con eso”.

Entonces, Amalia señaló: “No todas tienen ganas de trabajar. Necesito alguien que me ayude, porque salgo a laburar. No se por qué pasa eso. Yo soy demasiado tranquila, les doy la mano y me agarran el brazo”.

Criticada duramente en las redes sociales, la diputada por la provincia de Santa Fe volvió a referirse al tema, con declaraciones que, nuevamente, generaron revuelo.

“Me quisieron poner en una situación elitista, yo no tengo ‘sirvientes’, soy una persona que labura mucho y necesito alguien que me ayude. Y no tiene que ver con las empleadas domésticas, porque yo también tuve negocio y lo que falta, a veces, es cultura de trabajo”, expresó Granata.