Hasta hace solo unos días, los principales funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desconocían la segunda ola de coronavirus y se negaban a cualquier tipo de restricción. Sin embargo, ante la explosión de casos en CABA, ahora reconocen que "deberán tomarse medidas". Improvisación absoluta. 

¿No veían las estadísticas los funcionarios de Horacio Rodríguez Larreta? ¿No veían la tendencia a la alza en los contagios y las muertes? ¿Qué debían esperar?

Como se sabe, a la administración de Larreta solo le importan las encuestas, que le mostraban que la gente no quería nuevas restricciones. Entonces, las autoridades porteñas decidieron patear la pelota hacia adelante mientras los contagios se multiplicaban. Ahora, el propio ministro de Salud, Fernán Quirós, reconoció la situación y aseguró que "deberemos tomar medidas más restrictivas". En la misma línea, se expresó el vicejefe de gobierno, Diego Santilli. ¿Larreta? Por el momento guarda silencio. 

Sin embargo, en lo que ya es un capricho, el macrismo insiste con que no suspenderá clases presenciales a pesar de toda la evidencia internacional sobre su impacto. De hecho, se quintuplicaron los casos en chicos en edad escolar desde que empezó esa modalidad. ¿No es evidente que impactaron las aulas? El macrismo piensa en las elecciones legislativas y se mantiene en su capricho a pesar de que la ocupación de camas en terapia intensiva ya está en el 80%.